Voluntarios de Cáritas: el verdadero poder está en el servicio

Texto y fotos: Equipo de Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa

1 lisandra voluntaria guantanamo caritascuba convert.io

“Si no se vive para los demás, la vida carece de sentido”, expresa la  Madre Teresa de Calcuta, una santa mujer que dedicó su existencia al servicio de los niños, enfermos y otras personas necesitadas. Cuánta certeza y espiritualidad en sus palabras que hoy inspiran a numerosos voluntarios de Cáritas en la Diócesis Guantánamo Baracoa, quienes con amor al prójimo, entrega desinteresada y gran compromiso, acogen las diferentes labores para ayudar y acompañar a los más vulnerables de nuestra sociedad.

Hoy queremos compartir las historias de tres de nuestros voluntarios diocesanos. La primera es María Lisandra Mozo Ruiz, quien actualmente, además de apoyar a todos los programas de Cáritas mediante su labor como bibliotecaria, colabora en varios talleres como “El tesoro del saber”, de los Grupos de Desarrollo Humano (GDH).

“En este taller se forman valores en los niños y adolescentes mediante el hábito de la lectura. Les tengo los libros organizados y los ayudo en la selección para contribuir a su educación como personas de bien. También les enseño manualidades con figuras que, ya recortadas, les permiten crear sus propias piezas, como cuadros para poner mensajes o fotos, adornos, entre otras creaciones sencillas que luego pueden compartir en el hogar con la familia”.

María Lisandra participa, además, en las actividades de la Casa de Abuelos, perteneciente al Programa de Personas Mayores, con la motivación de elevar la autoestima, el autocuidado y la calidad de vida de esos beneficiarios.

“Apoyo, asimismo, el taller de Estimulación temprana, que forma parte del programa Aprendiendo a Crecer, dedicado a quienes viven con alguna discapacidad física o mental y a sus familias. En este encuentro colaboro con la animadora al facilitarle los juguetes y medios didácticos para trabajar con niños afectados por dificultades motoras y del lenguaje por trastornos cerebrales”.

2 rosa voluntaria guantanamo caritascuba convert.io

La necesidad de ser feliz motivada por los deseos de servir es el incentivo de esta joven voluntaria al igual que otros que usan sus dones, tiempo y talentos en beneficio de los demás.  Esa dicha también la experimenta Rosalina Martínez Díaz, quien ofrece su casa y dotes culinarias para brindar almuerzo todos los viernes a 36 comensales.

Ancianos solos, afectados por padecimientos mentales y personas necesitadas en general, se benefician de este comedor, uno de los más antiguos que organiza el Programa de Personas Mayores en la Diócesis. Allí, con el delantal puesto y entre las ollas y cazuelas de su cocina, esta voluntaria de Cáritas se siente reconfortada por ofrecer el servicio desde hace 18 años. Junto a su hijo contribuyen a llevar alimentos y alegría, sin distinción alguna, a quienes más requieren de apoyo y atención.  

“Satisface mucho ver cómo a estas personas gustan de la comida que preparamos con amor. Tratamos de hacerla lo mejor posible, para brindar un almuerzo nutritivo y sabroso conformado por arroz, potaje de frijoles, un plato proteico, vianda y ensalada, esta última siempre que sea posible. Para algunos es el día  que mejor almuerzan, es una esperanza. Yo tengo tres ollas arroceras y las pongo en función del almuerzo para tenerlo listo a las 12 del día, pues temprano vienen a buscarlo. Esta labor me entretiene y no siento cansancio, es una satisfacción que me da aliento y fuerzas para seguir viviendo”, expresa Rosalina con emoción.

Leonardo 2 convert.io

Otro de nuestros voluntarios es Leonardo Delgado Rodríguez, quien colabora con Cáritas desde hace 3 años y medió en el Programa de Emergencias, para ayudar en situaciones de desastres naturales y otros casos.

“Es una labor que me sirve de mucho, porque ayudar a las personas necesitadas me enriquece espiritualmente y me ayuda a ser un mejor ser humano. Actualmente participo en el  proyecto de Rehabilitación de viviendas en el municipio de Imías, para damnificados del huracán Matthew, principalmente personas de muy bajos ingresos y ancianos que viven solos. Ayudamos con la entrega de tejas de zinc a quienes lo necesitan para recuperar el techo, a levantar algunas paredes, arreglar el piso, entre otras acciones constructivas para mejorar sus casas.” 

Tras el paso del huracán Mathew, que devastó una gran parte de 4 territorios de nuestra Diócesis, Leonardo, junto al resto de los  voluntarios, repartió alimentos, ropa, colchones y otros medios a los damnificados.

“También ayudamos a personas con muy bajo nivel adquisitivo o enfermos, en la recuperación de los techos de sus viviendas, a sacar escombros y limpiar las fincas de la maleza, hasta en lugares muy apartados, a los que llegamos subiendo lomas a pie o en mulos y caballos”.

Como asegura este joven voluntario, es una labor que lleva mucho trabajo, pero los esfuerzos se recompensan cuando se constata que los beneficiarios logran condiciones habitacionales dignas y mayor calidad de vida. Él está seguro de que el verdadero poder está en el servicio.

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Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa
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