SALVAGUARDIA
«Donde hay un niño o una persona vulnerable a salvo, Cristo es servido y honrado».
Papa Francisco
Introducción
El concepto de Salvaguardia en Cáritas se refiere a la creación y promoción de ambientes seguros dentro de la Iglesia para proteger a niños, niñas, adolescentes y personas en situación de vulnerabilidad frente a cualquier forma de abuso, explotación o violencia. Cáritas, en consonancia con la Comisión Pontificia para la Protección de Menores y el CELAM, impulsa políticas y medidas claras de protección que se implementan en todos los niveles de la organización: parroquial, diocesano, nacional y regional.
La Salvaguardia es entendida como un compromiso fundamental para garantizar espacios libres de violencia y corrupción, que aseguren la dignidad y seguridad de todas las personas vinculadas a las actividades de Cáritas. En este sentido, Cáritas desarrolla formaciones, campañas y estrategias integrales que fomentan una cultura de buen trato y protección, con especial atención a la realidad de América Latina y el Caribe, adaptando las prácticas a los contextos locales. Además, se promueve que todo el personal, voluntarios y asociados actúen con integridad, ética y profesionalismo para cumplir con esta misión de protección
“Tenemos que reconocer con humildad y valor que nos enfrentamos al mal, que golpea más violentamente a los más vulnerables. Por esta razón, la Iglesia es cada vez más consciente de la necesidad de frenar los casos de maltrato mediante medidas disciplinarias y procesos civiles y canónicos”. — Papa Francisco
Cáritas mantiene una Política de cero tolerancia ante todas las formas de explotación, acoso, abuso y corrupción que involucren a miembros directivos, personal, voluntarios, asociados y representantes. Esta Política establece que se adoptarán las medidas disciplinarias necesarias para garantizar un entorno seguro y transparente para todas las personas, tanto en nuestros centros de trabajo y oficinas como en los proyectos y programas que desarrollamos en territorio.
Por ello, es una responsabilidad compartida de todos quienes formamos parte de Cáritas proteger a las personas frente a cualquier acto, sea deliberado o involuntario, que pueda conducir a situaciones de explotación y abuso. Se espera que quienes colaboramos con la institución defendamos siempre la dignidad humana, manteniendo una conducta personal y profesional irreprochable. Asimismo, es fundamental prestar nuestros servicios con integridad, ética y profesionalismo, promoviendo relaciones basadas en el respeto y el cumplimiento responsable de nuestras funciones.
Equipos de Cáritas Cuba
Construyendo entornos seguros desde cada rol.
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