El doctor Jesús David Tamayo Suárez, especialista de Primer Grado en Neurocirugía reflexiona sobre la labor de Cáritas Matanzas y los logros del proyecto que justo hoy celebra su primer año de trabajo con niños, adolescentes y adultos autistas.
Por: Evelyn Méndez Castelo e Idania Godoy Tápanes
El doctor Jesús David Tamayo Suárez es especialista de Primer Grado en Neurocirugía y Profesor Asistente de la Universidad de Ciencias Médicas. Alguien que, además, se ha convertido en una persona esencial para en el Programa Aprendiendo a crecer en la diócesis de Cáritas de Matanzas.

Aunque de joven soñó con la Ortopedia, la vida lo llevó a esta especialidad dónde encontró lo maravilloso de las neurociencias, a las que valora como un sueño o una ciencia ficción.
«Profunda-Mente, es un proyecto que nació hace un año para trabajar con adolescentes y adultos con autismo que no tenían atención por ninguna vía. El camino era difícil y de tropiezos, aunque ya había diseñado un modelo de terapias para ellos; ese fue el primer paso, con el fin de socializar, de incrementar su enriquecimiento cognitivo y buscar un perfil profesional para cada uno».
— ¿Qué significó Cáritas en ese proyecto que se hizo realidad?

«Cáritas fue un regalo. El equipo llegó a la consulta buscando ayuda profesional para trabajar con autistas…. Más que un respaldo, nos ha brindado un local confortable para trabajar, los recursos materiales necesarios y el apoyo de personas con deseos de hacer por los demás, con buena intención; personas que hacen el bien, con atención no solo a los beneficiarios, sino que se acompaña a la familia también y se le enseña que el autismo es una discapacidad social, no intelectual.

“Ha transcurrido un año de trabajo con el proyecto y me doy cuenta de que soy más rico de alma y corazón. Hoy mis familiares son los integrantes de Profunda-Mente y pertenecen a Cáritas Matanzas. He ganado, pues me siento mejor persona, me siento más útil, más humano.


“Esta labor me ha enseñado a replantearme cada día cómo ser mejor; me doy cuenta de cuánto avanzan nuestros beneficiarios, lo que me obliga a superarme y dedicarle más tiempo a quienes me necesitan.
“Por eso persistiré en el empeño de que ellos sean capaces de incluirse a la sociedad, no esperar a ser aceptados. Ese es el concepto de inclusión que me ha funcionado, porque lo estoy logrando”.
—¿Qué aspira alcanzar en el futuro?

“Lo único que deseo es que los años que me queden de vida- y espero que sean muchos- me sirvan para continuar ayudando. Hacer este trabajo junto a mi hija (mi mayor tesoro) y junto al impulso que cada día nos ofrece el equipo de Cáritas.

“Estoy entre los que piensan que esta bata blanca es para quienes se enorgullecen de tenerla. Esta bata blanca no es la de los superhéroes, es la de los superproblemas; porque ser médico no es exhibir una vestidura blanca, es hacer honor a lo que somos, vivir para hacer por los demás”.
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