Virginia Calvo Borrell una voluntaria del servicio de comedor en Aguada de Pasajeros, Cienfuegos.

Virginia Calvo Borrell: «Me deshago en servir»

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Virginia mientras comparte con uno de los beneficiarios del servicio de alimentación en Aguada de Pasajeros

A sus 68 años, Virginia Calvo Borrell conserva una sonrisa que parece un cobijo para las calamidades. En ella pudiésemos refugiarnos en razón de encontrar abrigo ante las penas y dificultades tan cotidianas de Cuba. Le tocó hacerlo a sí misma ese día inesperado «al quedarme sin nada», cuando cesó su trabajo como cocinera del párroco del asentamiento de Aguada de Pasajeros, en la Diócesis del centro sur del país.

«Entonces ―dijo—, sucedió un cambio en el área de elaboración de los alimentos. Cáritas Cienfuegos, a través del Programa de Personas Mayores (PPM), creó mejores condiciones y hoy cocinamos almuerzo para alrededor de quince beneficiarios, muy necesitados de este servicio de alimentación».

Así, Virginia asumió la dualidad de voluntaria y asistida, al encontrar también una ocupación que enrumbó nuevamente su vida en los primeros años de la vejez. «Ellos, o en ocasiones un familiar, vienen y recogen la comida. Desde el punto de vista de la fe, realizo esta labor con cariño y entrega. En jornadas de lluvia, sin agua ni electricidad, como sea, el servicio nunca falta», expresó.  

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El servicio de alimentación en Aguada de Pasajeros funciona 16 días del mes, de martes a viernes

Durante 16 días del mes, de martes a viernes, esta mujer consagra su tiempo al prójimo, y afirma que «es una cosa buena para todos». «Para mí —confesó― significa mucho, porque vivo el deseo de servir a personas urgidas del alimento que le ofrecemos, y ver cómo funciona hasta ahora, me satisface espiritualmente».

Sin embargo, para ella no solo se trata de elaborar y dar el almuerzo a los beneficiarios del PPM en Aguada de Pasajeros. «Me intereso por conocerlos y compartir las realidades durísimas que nos golpean. A partir de ahí, procuro que al menos salgan complacidos con el servicio que le prestamos en la Iglesia», afirmó.

La vocación de Virginia para ponerse en el lugar del otro no es nueva. Su mano siempre ha permanecido extendida para ayudar a los enfermos y personas en situación vulnerable. «Estoy a la escucha de quien requiera nuestra solidaridad», sostuvo. Luego, al resumir el voluntariado que actualmente la ocupa y dio sentido a su existencia en momentos de incertidumbre, concluyó: «Llego a gente que necesita en demasía el servicio de alimentación que brinda Cáritas Cienfuegos; y con esto me basta, porque me deshago en servir».

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Alrededor de quince personas mayores en situación de vulnerabilidad son beneficiarios del servicio de alimentación en Aguada de Pasajeros

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Roberto Alfonso Lara
Roberto Alfonso Lara
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