Villa María: c
Fotos: Lourdes Abuin Landín
Por: Lianet Fundora Armas

Cuando las puertas de Villa María se abran mañana para recibir a Claudia, Lili, Betty Yanet, Carlitos y Danilo, todo el equipo de Aprendiendo a crecer (Aac), de Cáritas Matanzas asistirá a la realización de un sueño.
La apertura de la Casa Taller Camino de esperanza inaugura una nueva etapa para todas las familias del Programa e impulsa los talleres ocupacionales, actividades recreativas adaptadas o programas de respiro.
Se trata de un proyecto concebido desde el amor y la experiencia. Los cinco beneficiarios (todos síndromes de Down) que comenzarán esta aventura maravillosa, sobresalen por su permanencia en Aac como parte del grupo Camina Conmigo (Síndromes de Down, Prader Willi, entre otras condiciones) y han sido escogidos por su espíritu de independencia, autovalidismo; socialización; así como por su capacidad para integrarse y compartir con otros, haciéndolos participantes activos en los talleres.
UN RESPIRO DE AMOR PARA LAS FAMILIAS

Evelyn Méndez Castelo, coordinadora diocesana de Aac no puede evitar la emoción al referirse a esta casa respiro que nacerá justo el día en que honramos a la Virgen de Lourdes, símbolo de esperanza y cuidado.
Comprende como nadie la importancia de este sitio que mejorará la calidad de vida de sus miembros, favorecerá su desarrollo personal y aliviará la carga de sus cuidadores al ofrecer un lugar seguro y enriquecedor.
“El objetivo de esta Casa Taller o Casa Respiro es prepararles para que puedan ser incorporados a la sociedad mediante la inclusión laboral. Hemos diseñado un programa diverso cuyo horario se extiende desde las 8:30 am hasta las 4:00pm.
“Fortaleceremos sus habilidades para la higiene personal; la realización de tareas en el hogar; actividades culinarias, jardinería, manualidades, entre otras. También se priorizará la formación, el esparcimiento, creatividad y desarrollo de sus talentos a través de distintas manifestaciones culturales”.
En el informe de solicitud de apertura de la casa, Evelyn destacó también un tema medular y es el hecho de que las madres de personas con discapacidad, quienes a menudo asumen el rol de cuidadoras principales, enfrentan numerosos desafíos. Apoyarlas, no es solo ayudarlas a ellas, sino sostener todo el sistema de cuidado.

“Aquí podrán conectar con otras personas que están viviendo experiencias similares. Esto reduce la sensación de soledad y aislamiento y crea una red para compartir consejos, recursos y ayuda emocional. La labor del cuidador es inmensa pero a menudo invisible. Esta es una forma de reconocer su invaluable contribución y decirles: «No están solas, su trabajo importa».
MUCHAS ALAS PARA UN SUEÑO
“La Casa Taller es un proyecto hermoso al cual me siento afortunada de pertenecer. Nuestra expectativa es lograr una formación integral para desarrollar las capacidades de cada uno de estos jóvenes”, afirma Celin Pérez Galup, una de las formadoras de Aac que aportará su sensibilidad y conocimientos.
Ceilín es graduada de la formadora de maestros y actualmente cursa la Licenciatura en Educación Preescolar. Desde hace tiempo ha estrechado los lazos con los beneficiarios y sus familias desde la vinculación con los grupos Camina Conmigo y ProfundaMente. Confiesa que uno de los aspectos que más le atraen de este servicio es descubrir en ellos testimonios de alegría, amistad e inteligencia.
“Me conmueve su ímpetu de brillar en la adversidad. Contemplar una sonrisa reflejada en sus rostros es algo maravilloso”, asegura.
LA GRATITUD DE LAS FAMILIAS

Desde que Elizabeth Tadeo Fernández se trasladó a la ciudad de Matanzas junto a su hija Claudia Caballero Tadeo (Síndrome de Down) comenzó a buscar el modo de integrarse en algún programa, hasta que los milagros cotidianos de Dios le acercaron al grupo Camina Conmigo.
Elizabeth narra cómo enseguida pudieron insertarse y la voz se le quiebra aún por el sentimiento que Cáritas ha despertado en su alma.
“Doy gracias al Señor porque nos acercó a este proyecto que le da vida a mi hija y a nuestra familia. Por eso quiero expresar también mi más sincero agradecimiento ante esta oportunidad de ser parte de la Casa Taller.


“Como madre, he visto de cerca los desafíos que enfrentan diariamente nuestros hijos debido a sus discapacidades y esta inclusión será un rayo de esperanza en su existencia. Saber que participará en actividades que la preparan para la vida laboral, fortalece nuestra confianza. Este tipo de iniciativas son importantes, pues demuestran que cada persona tiene un lugar en nuestra sociedad y puede contribuir de manera significativa”.
“Gracias por creer en el potencial de mi hija y por brindarle un espacio donde pueda crecer y soñar en grande. Su apoyo significa el mundo para nosotros”.
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