Veinticinco años junto a Cáritas
Texto y foto: Manuel Alejandro García Morales
Pinar del Río, 12 de marzo de 2021— Dios le dio el don de saber escuchar y ayudar. Su andar es lento y pausado, pero es de opinión rápida y sabios consejos. Sin ni siquiera quererlo, ella es añorada en cada espacio donde se celebra la vida. Dueña de una risa contagiosa y un optimismo sin par, Nora María Martos Díaz, coordinadora del Programa de Personas Mayores (PPM) de Cáritas Diocesana en Pinar del Río, es la bendición para muchos, pero sobre todo para todos aquellos a los que dedica su tiempo, los beneficiarios. Norita, como todos le llaman, es el alma del PPM en Pinar del Río.
—Buenas tardes Norita; cuéntanos un poco del tiempo que llevas trabajando para el programa
—Yo comencé en el Programa en 1995, primeramente como responsable y voluntaria del servicio de comedor de mi comunidad, San Francisco de Asís, donde aún se atienden 25 beneficiarios. En el año 2004 pasé a formar parte del equipo de formación del Programa de Personas Mayores de nuestra Cáritas diocesana, a la par de mi labor en el servicio de comedor. Y ya en el año 2006 comenzó mi labor como coordinadora.
—¿Cómo funciona el PPM en Pinar del Río?
—Bueno, el Programa de Personas Mayores en la Diócesis de Pinar del Río cuenta con los servicios de comedor y lavado de ropa, además de los talleres productivos, de aprendizaje y laborterapia, todos en función de la asistencia y promoción de estas personas mayores. El programa cuenta con 1702 beneficiarios, 184 voluntarios y 36 animadores de grupos de animación sociocultural y espiritualidad. Este programa es uno de los más abarcadores del país, pero siempre digo que se puede hacer más y llegar más lejos.
—¿Qué ha significado para ti el PPM?
—Esta es una pregunta un poco difícil para mí, sabes?; tengo una familia maravillosa que me ha apoyado en todo este tiempo de labor en Cáritas, mis padres, los cuales han sido parte esencial del programa desde el servicio de comedor, del cual han sido voluntarios por mucho tiempo; mi esposo, mis hijos y ahora tengo dos bendiciones que son mis nietos, pero ¿crees que sería un poco raro si te dijera que el PPM le da sentido a mi vida? Yo realmente aún no me concibo jubilada, todos estos beneficiarios del Programa forman parte de mi familia y mi vida. Si me preguntas cuál ha sido el momento más difícil para mí en estos años, te puedo decir que ha sido este tiempo de confinamiento por causa de la pandemia, que me ha mantenido alejada de todos ellos y pensando en sus necesidades, no solo de recursos materiales, sino de acompañamiento, de abrazo, de risas y hasta de compartir lágrimas. Algunos han vivido momentos difíciles en este tiempo y no he podido estar ahí para ellos, eso me entristece muchísimo. Entonces te puedo responder que el PPM es mi vida.
—¿Qué lugar ocupa la dignidad de las personas mayores en el Programa?
—Se pudiera pensar tal vez que el PPM es un programa asistencialista, si solo miramos el monto de recursos que se destina para la atención de este grupo etario; pero este pensamiento está muy lejos de la realidad. El PPM trabaja sobre la base del respeto a la autonomía del beneficiario en la toma de decisiones; aquí las personas mayores se convierten en entes activos dentro de los servicios y grupos, modificando de forma favorable sus relaciones personales. El Programa promueve su cuidado desde una intervención gerontológica y geriátrica, los promociona, los motiva y eleva su autoestima en esta etapa de la vida, logrando cambios favorables en la percepción de su propia imagen y que tengan una mejor representación de la vejez entre ellos y otras generaciones. Con todo lo que acabo de decirte te respondo tu pregunta: la dignidad de estas personas ocupa el primerísimo lugar.
—¿Es la promoción de las personas mayores una utopía?
—No, en lo absoluto. La promoción de las personas mayores es una realidad del Programa. Desde las diferentes intervenciones se promueven y descubren sus roles e identifican los espacios de participación, cambian sus estilos de vida, cuidan de su imagen personal, dinamizan el tiempo libre y son protagonistas en su gran mayoría dentro de sus grupos en la toma de decisiones.
”La formación que reciben los responsables de servicio, voluntarios, animadores y destinatarios de los servicios del Programa, tiene un enfoque promocional, geriátrico y gerontológico de las acciones. Al recibirla, ellos se sienten más capacitados y aptos para identificar las necesidades del presente y los desafíos del futuro y logran un cambio de imagen desde lo asistencial a la promoción humana de las personas mayores en su entorno comunitario, social y familiar. Todo esto se ha logrado gracias al equipo de formación de nuestro Programa en la Diócesis, conformado por profesionales que constituyen una fortaleza del Programa, los cuales facilitan el acceso a nuevos aprendizajes a través de la incorporación a cursos y acciones formativas. Como ejemplo podemos citar los cursos para cuidadores y los cursos de costura y manualidades, los que han tenido muy buena aceptación por su calidad e importancia, desde el objetivo general del Programa y de esta forma promovemos a la persona mayor en la búsqueda de su dignidad como persona.
—Si pudieras resumir estos 25 años en una palabra; ¿cual sería?
—La palabra sería agradecimiento, no ha pasado un día de estos 25 años en el que yo no le haya agradecido a Dios por ponerme en este lugar, a mi familia por su apoyo incondicional, a nuestra institución por existir, y a todas las personas que hacen posible mi trabajo. Te puedo decir que hubiera querido que no fuera necesaria nuestra labor, pero desafortunadamente el envejecimiento con todas sus aristas es una realidad y hay que aceptarlo, ellos nos necesitan.
—Somos nosotros los que debemos agradecerte a ti por estos 25 años de labor ininterrumpida en el Programa, por la felicidad que le brindas a los beneficiarios, por tu entrega y dedicación y por el amor que pones en cada una de tus acciones. Muchas gracias.
—Gracias a ti.
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