“Una inyección de vida” en itinerario de acompañamiento por Cáritas Holguín-Las Tunas
Primera historia del periplo de equipo diocesano junto a sus comunicadores y Cáritas Cuba
Por: Katiuska Fournier de la Cruz
Certeneja de Guirabo es una comunidad rural de la diócesis de Holguín-LasTunas. En pleno corazón campestre resalta una construcción singular, cuya fachada simula la casa natal de una religiosa catalana: María Rafols Bruna, quien fundó la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, dedicada al cuidado de niños y ancianos.

Fiel a ese legado, sonríe allí la vida de dieciséis pequeñines en esta casa convertida en guardería, a la cual sirven muchas manos, al decir de la hermana Cecilia Salazar Rojas:

“A mí se me revivió la vocación de educadora con estos niños. Es una bendición estar aquí con ellos porque te inyectan vida.”

En detalle narra cómo los padres de familia, en su mayoría campesinos, contribuyen con el cuidado del local y sus alrededores, además de otras labores:

“Ellos colaboran mucho. Vienen organizados de dos en dos y limpian todo y se llevan la basura. Cuando se les solicita ayuda para otras labores, también lo hacen y cuidan esta guardería y sus bienes. Algo importante es que donan parte de lo que producen para la alimentación de los niños. Como son agricultores, de lo que siembran, traen. Lo que tengan: mangos, tomates, viandas, maní.”

La zona divisa vulnerabilidades en contraste con un paisaje fresco y natural. Los rostros de las cuidadoras reflejan humildad y esmero, quienes, de martes a viernes, trabajan guiadas por Cecilia en este espacio donde tocan con amor la alegría y seguridad de la infancia.

Al interior, un canto a Jesús por minivoces en la capilla, un salón para despertar la creatividad en el arte del dibujo, las manualidades, la formación de figuras geométricas y más…en el patio un jardín de margaritas japonesas, que sólo cultivan y riegan manos diminutas y un parque de juegos que contagia el espíritu de inocencia y diversión.

“Los padres participan en las actividades celebrativas y se vinculan al camino eclesial los sábados. Cuando los niños superan los cinco años continúan aquí en la catequesis.”

Escuchar a la hermana Cecilia y a las cuidadoras atrae el recuerdo de aquella primera comunidad cristiana cuya comunión espiritual les deparaba las mejores experiencias de fraternidad humana, pese a los entresijos cotidianos:
Hechos 2:46-“Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón”-

Mantener un menú variado y nutritivo conlleva el apoyo de instituciones como Cáritas Cuba, a través del Programa Grupos de Desarrollo Humano, de la Congregación y otras a nivel internacional.

“Cáritas nos trajo alimentos y eso nos ayudó mucho. Nosotros rindiéndolo, ahorrándolo, nos ayudó bastante. Aquí vemos el bien que le hacemos a estos niños, se nota cómo empiezan a cambiar hasta su físico, están saludables. Hay momentos en que nos preocupamos en cómo sostener este proyecto pero enseguida las respuestas llegan y pienso- Dios no quiere que dejemos esta obra”-.
Visitas: 59


Dios permita, que nunca falten las manos para ayudar y fortalecer tan noble tarea. La alegria de los niños es un canto a la esperanza.
Feliz estoy de ser coordinadora del programa, en ese camino he vivido experiencias inolvidables que se han logrado con el corazón y la voluntad de todos los animadores.Al ver el fruto de su esfuerzo nos sentimos satisfechos.
Muy bonito lugar, excelente comentario y niños privilegiados por un cuidado de Amor y gratitud
La impresión que me llevé al poder disfrutar de forma presencial de lo que allí se hace con niños de la comunidad es inmensa, sublime, divina. Solo el amor y la esperanza son capaces de crear y llevar adelante programas como el de la guardería de Certeneja. Luego la mano de la artista se encargaría de recogerla en esta exquisita publicación que en algunas cuartillas nos muestra la inmensidad de la hermosa obra.
La impresión que me llevé al poder disfrutar de forma presencial de lo que allí se hace con niños de la comunidad es inmensa, sublime, divina. Solo el amor y la esperanza son capaces de crear y llevar adelante programas como el de la guardería de Certeneja. Luego la mano de la artista se encargaría de recogerla en esta exquisita publicación que en algunas cuartillas nos muestra la inmensidad de la hermosa obra.