La Parroquia San Luis Obispo del Caney, en la Diócesis de Santiago de Cuba, se convirtió en punto de encuentro para los beneficiarios  al recibir y distribuir un donativo de alimentos e higiene personal.

 Esta importante ayuda, gestionada gracias a la colaboración fraterna de la Iglesia de Estados Unidos, llegó a familias en situación de vulnerabilidad. Entre los beneficiarios se cuentan adultos mayores, madres con niños pequeños y personas con discapacidad, quienes recibieron no solo productos básicos, sino también una muestra palpable de cercanía y amor cristiano.

La entrega de los donativos, marcada por el agradecimiento y la emoción, demuestra  que la caridad no entiende de distancias ni banderas, sino de corazones dispuestos a ayudar a los más necesitados como Cristo nos enseña.

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Equipo de Comunicación Cáritas Cuba
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