¡Un estallido de amor y alegría!
Por: Equipo de comunicación Cáritas Habana

Así comenzó la XIV Jornada de apoyo a personas con discapacidad y sus familias de Cáritas Habana, que este año llevó por lema “Cada habilidad un logro, cada familia un apoyo”. Este 21 de marzo, el Centro Cultural Padre Félix Varela, de la Arquidiócesis de La Habana, se vistió de fiesta, ternura y emoción con el arranque de esta jornada tan especial. Y es que no era un día cualquiera: era el reencuentro con lo más profundo del corazón.
La fecha reunía en sí misma un doble significado. Por un lado, se conmemoraba el Día Mundial del Síndrome de Down, jornada que nos recuerda la belleza de la diversidad y la importancia de construir una sociedad donde cada persona tenga un lugar. Por otro, en ese mismo día se cumplían 33 años de “Dame la Mano”, grupo fundador del programa Aprendiendo a crecer, que ha sido un pilar en el acompañamiento a las familias.

La mañana inaugural fue pura magia: risas que se desbordaban, abrazos que lo decían todo y una emoción que flotaba en el aire. Las familias, protagonistas esenciales de esta historia, colmaron el espacio con su presencia cálida y su testimonio de entrega. Pero sin duda, uno de los momentos que hizo vibrar a todos fue la presentación de La Colmenita. Esos niños, con su talento desbordante, nos regalaron una lección inmensa: nos mostraron que cuando el arte se encuentra con el alma, nacen milagros.
En el centro de la celebración también hubo un emotivo reconocimiento a quienes, con su forma única de ver el mundo, nos enseñan cada día que lo diferente nos enriquece. Y entre esos homenajes brilló de manera especial la introducción del pequeño Anthony, un niño cuya sola presencia se convirtió en un abrazo colectivo que recordó a todos por qué vale la pena seguir apostando por la inclusión desde la ternura.
Y es que, como bien dijeron los organizadores con palabras que calaron hondo, estas personas no son “necesitadas”: son un verdadero regalo que ilumina la vida de quienes tienen el privilegio de acompañarlas.
La jornada sigue su curso, cargada de encuentros sinceros, formación con sentido humano y mucho amor compartido. Porque cuando se trata de incluir y celebrar la vida, cada instante cuenta y cada gesto transforma.
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