Taller El Tesoro de Papel: una experiencia de aprendizaje y socialización

Equipo de comunicación de Cáritas Guantánamo Baracoa

Guantánamo-Baracoa, octubre de 2021— En medio de crisis de valores, problemas cotidianos y conflictos surgidos a partir de la disfuncionalidad de algunos hogares, los desafíos son crecientes para el programa Grupos de Desarrollo Humano (GDH) de Cáritas Cuba, que incentiva a niños, adolescentes, jóvenes y sus familiares a ser agentes transformadores para vivir en armonía en el entorno hogareño y social.

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Talleres como “El tesoro de papel”, perteneciente a la Diócesis Guantánamo Baracoa, hablan por sí solos de este empeño por el aprendizaje constante, socialización sana y formación en todos los ámbitos.

Así lo experimentan el niño Guido Mesa y su madre Arais Jiménez Ramírez, quien hoy, en medio del aislamiento impuesto por la pandemia, invoca con nostalgia los encuentros de ese grupo que se realizaban cada segundo y cuarto domingo del mes.

Al ser interrogada respecto a las motivaciones para participar por primera vez en ese taller, Arais responde:

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Arais (A): “Vinimos porque nos hablaron del buen trabajo con los niños y adolescentes en su educación integral. También me interesé porque mi hijo, de 9 años de edad, vive rodeado de adultos y en nuestro barrio de San Justo, un poco alejado del casco histórico de la ciudad, la interacción entre los muchachos no es la mejor. Algunos queman etapas y hablan de temas noacordes a sus edades, otros asumen posturas inadecuadas. Yo encontré en GDH un espacio propicio para un mejor desarrollo de Guidito y él se siente feliz, pues aprende, se relaciona y entretiene en un entorno sano”.

Guido y su mamá, Arais, forman parte desde hace aproximadamente 3 años del taller “El tesoro de papel”, que contribuye a la formación de valores mediante la lectura y la promoción de la cultura.

Comunicadora (C): ¿Qué actividades realizan?

A: “Las animadoras proponen interesantes temas, con un lenguaje educativo y apropiado para los menores. Los debaten en el grupo y también se les prestan libros para leer en casa. A Guido le gustan mucho los animales, las plantas y de la Biblioteca del taller ha leído varios de esa temática.

También se hacen manualidades con cartulina, papeles de colores y otros materiales para incentivarles la creatividad e interés por el trabajo manual, lo que conlleva a lograr habilidades.

Mediante estas prácticas las animadoras forman y refuerzan valores como la honestidad, solidaridad, respeto, enseñan a los muchachos a preservar la amistad y el amor en todos los ámbitos de la vida”.

C: Este taller no solo se desarrolla en el entorno de la casa San Juan Pablo, de la Diócesis, sino en otros espacios, para acercar a los beneficiarios a las diferentes expresiones de la cultura.

A: “Así es, hemos compartido experiencias con los integrantes de otros talleres de GDH, momentos muy fructíferos para todos. Además, visitamos varias instituciones como el Museo Provincial de Guantánamo y puedo decir que fue la primera vez que mi hijo visitó ese sitio de tanta importancia patrimonial. La experiencia fue muy buena para todos, aprendimos de la historia de nuestro territorio desde la etapa de los aborígenes hasta la actualidad.

Recuerdo que fuimos a la galería del Palacio de Salcines, para apreciar una hermosa exposición dedicada a Alicia Alonso. Junto a nosotros estuvo un instructor de arte que nos enseñó de las obras, la importancia de la pintura, la escultura y las instalaciones artísticas para comunicar”. 

C: Para ti, ¿cuáles son las principales fortalezas de este taller de GDH?

A: “Me parece muy buena la preparación de las animadoras y cómo logran la unión y buenas relaciones entre los miembros del grupo, a partir de los valores y enseñanzas que les inculcan basados en respeto, buen trato, la escucha a los demás, la transmisión de saberes.

Los adolescentes del grupo cuidan a los más pequeños, cuando salen a la calle los toman de la mano y comparten todo. Es admirable cómo se comunican entre ellos con un lenguaje apropiado, nadie se va por encima del otro. Tampoco entre ellos se manifiestan burlas, ni palabras ofensivas, a diferencia de otros entornos donde interactúan. Otra fortaleza es el apoyo y consejos que ofrecen las animadoras a los padres para educar mejor a los hijos”.

C: ¿Qué opinas de la participación de colaboradores en el taller “El Tesoro de papel”?

A: “Es una interrelación positiva porque aportan mucho, enseñan nociones en cuanto al baile, los géneros musicales, la plástica, el teatro. Ellos motivan a los muchachos a aprovechar la buena música y promueven la cultura en general, lo que los forma de manera integral”.  

Como asegura Arais Jiménez, “El tesoro de papel” y los talleres de GDH en general inspiran en sus beneficiarios los mejores sentimientos, valores, actitudes, a favor del desarrollo en cualquier medio y para que sean capaces de cambiar la realidad por el bien propio y de los demás.

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Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa
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