Taller de Estimulación Temprana: Jardín de amor
Por Equipo de Comunicación de Cáritas Guantánamo -Baracoa
Proteger la belleza de la niñez y el sueño familiar de ver progresar a los infantes de la manera más sana posible es incentivo del Programa Aprendiendo a Crecer. Como parte de este, surge hace un año el Taller de Estimulación Temprana, dirigido a menores con disímiles trastornos de salud.
En la Diócesis Guantánamo-Baracoa varias familias se acogen a este grupo, pues sus niños de cero a seis años precisan intervenciones del equipo de Cáritas, especializado en la rehabilitación lingüística, sicomotora y de otras áreas de su desarrollo.

De acuerdo a los beneficiarios el programa es una señal de esperanza, apoyo y comprensión que revive alegrías familiares.
Foto de Mirian Jones: “Soy la abuela de Pablo Méndez García, un niño con retardo en el lenguaje y por medio de este taller, y su logopeda, puedo decir que ha mejorado pues apenas se comunicaba cuando lo trajimos. Habla con más palabras, se relaciona mejor con otros niños, pues le apenaba que se burlaran de él. Ya reconoce a los animales, sus sonidos, varios objetos a su alrededor y lo que no sabe lo pregunta de manera más clara.”

Foto de Irina Guiber: Tengo una niña de dos años de edad que es Síndrome de Dow y estoy agradecida de que exista este proyecto porque me ha permitido apreciar que mi hija puede aprender más de lo que yo creía. Los juegos y ejercicios que practican la estimulan a mejores posturas, a caminar un poquito, a decir “mamá” y “papá”. Hay que mostrar a otros padres todo lo que se logra para que no se cierren a los mitos sobre la enfermedad sino al beneficio de la estimulación.”

El Taller de Estimulación Temprana brinda asistencia a seis niños con variadas discapacidades como Síndrome de Down, limitaciones físico-motoras, trastornos del lenguaje y retardo sicomotor.
Especialistas en Pediatría, Rehabilitación Física, Logopedia y Defectología asumen el cuidado y atención de los menores dos veces al mes, a través de variadas técnicas, juegos, ejercicios y dinámicas en pos de su calidad de vida.

Tras un año de quehacer, el Taller de Estimulación Temprana es modesto al comentar logros de su jardín de amor. Y es que estos no se miden con cifras o grandes transformaciones. Figuran en los ojos retozones de Emily cuando atrapa la pelota, en la sonrisa de Miguel Ángel, en los diminutos pasitos de Jonathan, en el apretado abrazo de Pablo.

Todos ellos, inspiran a más. Todos, alientan a continuar el largo camino del aprendizaje con amor, del esfuerzo por el crecer, de la vida con dignidad.
Visitas: 1

