Ser sal y luz en la comunidad: Cáritas Matanzas acompaña a las parroquias de Limonar
Por: Lianet Fundora Armas comunicadora de Cáritas Matanzas

Acompañar a las Cáritas Parroquiales en su servicio, escuchar sus preocupaciones y abrir caminos hacia nuevos proyectos deviene prioridad para el equipo diocesano de Cáritas Matanzas.
En esta ocasión los coordinadores de los diferentes programas tuvieron la oportunidad de dialogar con el voluntariado de la parroquia San Cipriano Obispo y Purísima Concepción de Limonar.

La formación inició con una Eucaristía presidida por el Padre Agustín Zamora quien convidó a reflexionar sobre el amor que deben distinguir la obra de Cáritas en su abrazo cotidiano a los más necesitados.

Seguidamente, Ileana Sarmentero, formadora de Formación General convidó a realizar una dinámica que ilustró el sentir del encuentro: el trabajo en equipo.


Se entregaron rompecabezas y para poder armarlos debieron donar o recibir piezas que estaban en distintas manos. Mediante ese compartir fraterno fueron acercándose, comprendiendo el valor del otro; la necesidad de unirse para materializar sueños.


De este modo es preciso también que se articulen las Cáritas Parroquiales, sabiendo que no se trata de un grupo, sino de un equipo donde el valor de la corresponsabilidad debe primar y extenderse hacia las distintas redes de apoyo.

Una vez finalizada esta dinámica, los coordinadores de los programas tuvieron la oportunidad de intercambiar con sus voluntarios sobre los logros y desafíos.

En el caso de Aprendiendo a crecer (Aac) se destacó la relevancia del grupo Amor y Esperanza; así como el anhelo de crear una Casa Respiro en la comunidad limonareña donde los beneficiarios en situación de discapacidad encuentren un espacio que favorezca su autovalidismo, inclusión laboral y aprendizaje.

Evelyn Méndez Castelo, coordinadora diocesana de Aac obsequió un pulóver con el logo del programa a Raulito, hijo de Lisset la psicóloga de Amor y Esperanza. Este pequeño resulta el más joven de los voluntarios e ilumina con su sonrisa cada actividad.

Isel Gómez Rendón y Judith Molina, coordinadoras de los Programas de Personas Mayores (PPM) y Grupos de Desarrollo Humano (GDH) enfatizaron también en la espiritualidad que debe distinguir la labor cotidiana, de modo que el Espíritu Santo nos guíe y sensibilice en el trato diario con el prójimo.
Dirigir una mirada hacia el interior de las comunidades es siempre una bendición. En ellas habita la riqueza de Cáritas, la esencia de su misión que a la luz del Evangelio no es más que ser sal y luz para esta tierra.
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