Ser padre: enseñar al mundo la luz de la vida
Fotos: Lourdes Abuin
Por: Lianet Fundora Armas

“Hoy no estamos aquí para hablar de terapias, metas o evaluaciones. Hoy estamos aquí para celebrarlos a ustedes: los padres, los héroes sin capa que cada día eligen la ternura por encima del miedo.
“En el programa, Aprendiendo a crecer (Aac) sabemos que el crecimiento no es lineal. Es un camino de montaña rusa, y ustedes son el vagón que nunca suelta a su pasajero. Por eso, este espacio es recordarles que su presencia lo es todo.», con estas palabras de bienvenida pronunciadas por Evelyn Méndez Castelo, coordinadora diocesana de Aac inició el viernes último un encuentro dedicado a enaltecer la figura paternal como guía, amor verdadero y regalo de Dios.


Beneficiarios de los grupos Camina Conmigo y ProfundaMente se reunieron junto a sus padres en la parroquia Nuestra Señora del Carmen para asistir a una jornada llena de sorpresas.
Junto a los formadores Lillieti Troya y el Dr. Jesús David Tamayo Suárez, las familias se dirigieron a la biblioteca con el propósito de disfrutar una de las historias que componen la trama del filme “Lo que siento por ti” y que relata un viaje realizado por Carlos junto a su hijo Luis, un adolescente con síndrome de Down. Durante dicho tiempo juntos se produce un cambio, una conexión especial que entrelaza de un modo más cercano sus corazones.
Apreciar esta película les motivó a redirigir una mirada a sus realidades, intercambiar emociones y comprender que como Carlos, no necesitan tener todas las respuestas, sino estar, acompañar, permanecer incluso cuando el sendero es desconocido.
Mientras tanto, sus hijos se deleitaron con el talento de la narradora oral Ileana Hernández quien les contó acerca de un pueblo donde el reloj más importante dejó de funcionar y muchos intentaron arreglarlo sin escuchar al relojero, el cual durante la madrugada, finalmente, logró echarlo a andar.
Motivados por la historia, dialogaron luego sobre el valor de escuchar a quienes atesoran más experiencia y se les invitó a dibujar las imágenes que les inspiró el relato.


La formadora Zairys Fuente y las voluntarias Reglita, Emily, Celín y Maurín acompañaron este momento; así como la confección de manualidades para obsequiarlas a los papás. Por supuesto, no faltó el baile y las fotografías junto a un marco diseñado para la ocasión.
Cuando volvieron a reunirse, los abrazos se sintieron más hondos, las miradas más tiernas, pues como expresara Evelyn: “Ser padre de un hijo especial no es cargar un peso; es sostener una estrella que brilla con luz propia, y tener el privilegio de ser quien le enseña al mundo que esa luz existe.»














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