Ser los primeros con los últimos

Texto y fotos: Aliuska Ponce de León

Santiago de Cuba, 9 de octubre- “Hágase en mí según tu Palabra”, la conocida respuesta de María al ángel, fue entonada a modo de canción una y otra vez por los asistentes al I Taller de Reforzamiento de Capacidades del Voluntariado de Cáritas Cuba, que sesionó este 25 de septiembre en la Iglesia La Sagrada Familia, del reparto Vista Alegre.

El encuentro,  perteneciente al Programa de Formación General de Cáritas Santiago, fue dirigido por la Hna. María del Carmen Balmaseda Conde y tuvo como objetivo favorecer en los voluntarios el sentido evangélico de solidaridad y subsidiaridad.

Los asistentes, provenientes de varios poblados santiagueros como San Luis, El Cristo, Songo- La Maya, Palma Soriano y la propia ciudad, coincidieron en que profundizar en las características del voluntario de Cáritas no es sólo una cuestión importante sino decisiva para el buen funcionamiento de la organización.

La Hna. María del Carmen reflexionó en torno al sentido de la existencia en el ser humano y cómo el mismo está ligado indiscutiblemente a la constante búsqueda de la felicidad. “A veces, en nuestra búsqueda de la felicidad, tomamos caminos que no son los mejores. El voluntario de Cáritas es portador de la Buena Nueva, por tanto, tiene un camino seguro para encontrar la felicidad”, puntualizó.

La promesa de Jesús a sus discípulos: “Ustedes serán pescadores de hombres” pareció que se renovaba aquella tarde, ante el análisis del pasaje bíblico del evangelio según San Mateo. El Señor nos llama también a nosotros…pero… ¿nos sentimos instrumentos en sus manos?  

Fue acertado entonces volver una vez más a la Palabra: la multiplicación de los panes y los peces; el muchacho que dio lo poco que tenía y que, gracias a su colaboración, se hizo posible el milagro. Aquel joven no vaciló un instante. Dios puede hacer mucho, es cierto, pero cuenta con nosotros. Somos quienes debemos dar la respuesta porque aun hoy él nos repite sin cansarse: “Denles ustedes de comer”.

Una vez que demos nuestro sí al Señor, tenemos la noble y grandiosa misión de acoger a los demás con ese amor del Padre, que hace eco en nosotros como consecuencia de la Gracia.

Transmitir la certeza de Dios a los demás, dar la buena noticia de la dignidad del ser humano, saber que el otro es importante, aunque sea pobre, viva en el campo o no tenga un título universitario, es la misión y el mayor desafío del voluntario de Cáritas. No olvidemos que la fe se hace activa por la caridad y que es justamente esta última la virtud teologal que identifica a la organización.

La hermana María del Carmen reflexionó, además, en torno a la Jornada Mundial de los Pobres, una iniciativa del Papa Francisco que ha llegado para recordarle a la iglesia su misión fundamental. Estamos llamados a “tocar la carne de Cristo”, como afirma el propio sucesor de Pedro.

La formación de varios equipos con el objetivo de preparar nuevamente este año la jornada de los pobres, sirvió a los presentes de estímulo. Antes de finalizar, analizamos algunos puntos de la carta Apostólica “La Alegría del Evangelio”, donde el Papa define a la comunidad evangelizadora como aquella que “acompaña, fructifica, celebra y festeja”.

El voluntario de Cáritas es parte importante de esa comunidad y debe ser el primero con los últimos, esos que tienen la voz apagada de tanto clamar, esos que no “caben” en ningún sitio. No olvidemos que son precisamente estos los preferidos del Señor, de ahí que el propio Jesús asegure que “Los últimos serán los primeros”.   

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Aliuska Ponce de Leon
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