Renacer: 25 años de una revista crecida
Por: Roberto Alfonso Lara
Fotos: Alcides Portal Alfonso

Cienfuegos, noviembre 2019- Para contar la historia del programa Aprendiendo a crecer en Cáritas Cienfuegos, las letras. Para evocar los rostros de sus protagonistas (beneficiarios, padres y voluntarios), las fotos. Para sentir y conmovernos con sus acciones; las noticias, las entrevistas, los testimonios, las crónicas, los reportajes. Todo ello en una revista que quiso descubrirse al sol hace 25 años.
Nacida a la luz del programa, Renacer constituye hasta ahora la única publicación de su tipo en Cuba y sus páginas, a lo largo de este tiempo, revelan aquellos incipientes pasos que comenzaron a darse con “el entusiasmo de la vida” y la ambición de “educar a nuestros muchachos”, tal como confesó el entonces Diácono Carlos Pulido, primer director de Cáritas Cienfuegos, en una entrevista publicada en la edición primera.

Al repasar las páginas del suplemento especial, realizado a propósito de su onomástico, son muchos los hechos que, en tan corta edad, registraron cada uno de sus números. Y, posiblemente, en este pulso a la memoria, faltasen algunas notas, algunas imágenes, algunos de esos seres a los que “Renacer” les dio voz en medio de un mundo que los silenciaba.
Está, por supuesto, el año 1994, cuando inició todo, con Mons. Emilio Aranguren Echevarría —entonces obispo de Cienfuegos— y Pulido. El primero de los talleres, Sembrando siempre amor, en la Catedral La Purísima Concepción. Y claro, el nacimiento de la revista, en el trimestre de julio-septiembre. Luego los años fueron desojándose en las páginas sin conocer de estaciones ni calendarios.
De la semilla plantada consta, en 1995, la aparición de otros proyectos dentro de la Diócesis de Cienfuegos: en Trinidad, Rodas, Cruces, Aguada, Cumanayagua. Y así, sucesivamente, una relación de acontecimientos que se hicieron cotidianos como las flores y la poesía de la primavera: visitas, foros, exposiciones de artes plásticas, festivales, ferias, pasacalles.
Las instantáneas acompañantes, del presente que hoy vive el Programa en la región centro sur del país, asumen en colores los pasajes en sepia. Hilan, sin necesidad de las palabras, el espíritu y nobleza de un programa que abrió sus ojos para redimir a personas que en algún momento llegaron a sentirse desterradas de esa condición humana: personas con Síndrome de Down y otros tipos de discapacidades físicas e intelectuales.
Un cuarto de siglo es el tiempo que bastó para contar ese cúmulo de historias y difundirlas. Un cuarto de siglo es el retrato de singulares rostros que “Renacer” colocó en portada. Un cuarto de siglo es una vida, de niños que ya son adultos, de otros que nacen, de familias que se empinaron por encima de la indiferencia e incomprensión. Un cuarto de siglo son 25 años de una revista crecida en la misericordia y el amor ante el dolor del prójimo.
Visitas: 2
