Programa GDH en Guantánamo: por una sociedad más inclusiva y plena

Texto y fotos: Equipo de Comunicación Cáritas Guantánamo-Baracoa

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Acompañar en el caminar por la vida y formar valores, inspiran en la Diócesis de Guantánamo-Baracoa a los voluntarios de los Grupos de Desarrollo Humano (GDH), de Cáritas, para lograr que niños, adolescentes, jóvenes y sus familias se conviertan en transformadores de su realidad.
“Con un pensamiento inclusivo, trabajamos para acoger a personas sin distinción racial ni de credo”, explica Daliana Falcón, coordinadora de este Programa que, hace unos 10 años, contribuye a la educación en valores y normas de comportamiento.

Con la certeza y motivación de servir, más de 50 animadores desarrollan diferentes proyectos en parroquias y otros espacios de la Diócesis, donde acompañan a más de 800 beneficiarios. A través de las manualidades, el teatro, la literatura y otras manifestaciones, incentivan hábitos de vida y reglas de cortesía.
“Hemos logrado el objetivo fundamental de nuestro programa: promover con dignidad y justicia el desarrollo integral de los seres humanos —comenta Daliana. Los niños, adolescentes y familiares que forman parte de nuestros 37 talleres manifiestan cambios positivos en la conducta, son solidarios y cooperativos para realizar acciones de bien común, se muestran más comunicativos y lo hacen con respeto hacia los demás.

“Contamos con varios adolescentes que ya cumplieron la edad límite para formar parte del Programa, y por el amor y el sentido de pertenencia, se insertan como animadores y mantienen una adecuada actitud ante la vida”.

“El tesoro del saber” es uno de esos talleres integrados por niños y adolescentes de diferentes edades, a quienes sus animadoras Yudilis Esteba y Yannara Benítez, junto a Lizandra Mozo —responsable de la Biblioteca de GDH—, les inculcan el hábito de la lectura a la vez que forman valores.

“Desde que supe de este taller me interesé, porque me apasionan los libros y me produce una gran satisfacción enseñar historias interesantes y educativas. El trabajo de Cáritas es puro amor, servicio y donación al otro. Por eso, si yo vinculo mi gusto por los libros con mi fe, y puedo hacer que los niños y adolescentes sean mejores, entonces me siento realizada”, nos cuenta Yudilis.

Yannara, por su parte, nos dice: “planificamos los temas con antelación, pero también les preguntamos a ellos qué les interesa, qué valores quieren trabajar. Es una experiencia hermosa, son muy creativos, te aportan, te enriquecen. Para nosotros también es muy importante que la familia esté presente y contribuya a un futuro mejor”.

De ese descubrimiento del saber, el entretenimiento y la práctica de los valores, hablan los rostros atentos, las sonrisas y el entusiasmo de los niños y adolescentes que participan.

“Yo no me pierdo ni un día del taller porque aprendo valores que me motivan a ser mejor persona y me relajo de los quehaceres de la escuela”, expresa Ilén Otamendy, una de las niñas beneficiadas.

Por su parte, Miguel Ángel Sánchez, de 11 años, comparte su experiencia en el también conocido como “Taller de Biblioteca”: “Me sirve para aprender sobre los derechos y deberes que tenemos. Hago nuevas amistades, aprendo de los valores de la responsabilidad, la honestidad, a apreciar más la amistad y la familia. Y aunque soy el único varón del grupo, me siento bien entre mis amigas”.

También Omara Portuondo, madre de las niñas Cristel y Karen, comenta que el taller “El tesoro del saber” es muy instructivo: “Mis hijas han ampliado su vocabulario, interpretan mejor los textos y pienso que la animadora está muy preparada para compartir los diferentes temas”.
Libros de cuentos y otros géneros, unidos a las dinámicas que organizan en la Biblioteca, despiertan el interés y el gusto por el valioso hábito de la lectura, no solo el de los niños y adolescentes miembros del taller, sino el de sus padres.

Es una oportunidad para otros talleres de los Grupos de Desarrollo Humano en nuestra Diócesis, comenta la coordinadora, Daliana Falcón, y puntualiza: “Queremos involucrar a los familiares y lograr su participación activa para cambiar las realidades difíciles que enfrentan algunos hogares. Por eso nos empeñamos, para que padres, abuelos, tíos… aprendan a asumir de manera adecuada la educación en las etapas de la niñez y la adolescencia. Para ello les ofrecemos formación”.

El divorcio y abandono de los hijos, el alcoholismo, la violencia doméstica y otros problemas, conllevan a hogares disfuncionales, lo que indiscutiblemente afecta el desarrollo de los menores. Por ello, expresa Daliana: “con ese deseo de servir y apoyar, tratamos de dar lo mejor en cada encuentro, para contribuir a una sociedad más inclusiva y plena. Ese es nuestro sueño”.

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Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa
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