Preparan a voluntarios de Cienfuegos para distribución de ayuda humanitaria

Con la premisa de amar a Jesús en el pobre, en el necesitado y en quien pide ayuda, tuvo lugar en la Diócesis de Cienfuegos la primera formación impartida a los voluntarios que asumirán la distribución de la ayuda humanitaria del gobierno de los Estados Unidos al pueblo de Cuba, valorada en 100 millones de dólares, de los cuales 60 se canalizan a través de la Iglesia Católica, por medio de la Cáritas nacional y sus representaciones a lo largo de la Isla.
La parroquia La Santa Cruz, del municipio de Cruces, reunió a más de medio centenar de voluntarios de la zona este de la Diócesis del centro sur del país, conformada por las regiones de Palmira, Cruces y Lajas, por donde se pretende comenzar la entrega de los kits de ayuda alimentaria y de higiene una vez arriben al territorio.
Ana Isabel Palenque Guillemí, directora de Cáritas Cienfuegos, destacó la importancia del Proyecto: Respuesta a emergencias en Cuba, que buscará beneficiar a «los vulnerables dentro de los vulnerables», en un contexto socioeconómico crítico que afecta a toda la población.
No solo se trata de repartir ayuda
Se estima que 10 200 familias de la Diócesis de Cienfuegos podrían recibir, de manera escalonada, la ayuda enviada por el gobierno estadounidense al pueblo cubano. Sin embargo, para Cáritas no se trata de un ejercicio de asistencia material, sino del reconocimiento de la dignidad y valores de cada persona.
Así lo dijo Dunia M. Chavez Amaro, formadora institucional, al ofrecer el tema de espiritualidad incluido como parte de la formación. «Toda persona debe ser amada, respetada y admirada, porque es creación de Dios», afirmó.
En varios momentos de su exposición se refirió también al valor de la ofrenda no como algo económico o cuantificable, para sostener la idea de «darnos al otro en tiempo, escucha y sonrisa». Al respecto, habló de crear una cultura del buen encuentro que posibilite conectar con las personas como hermanos.
«Nosotros no solo vamos a repartir ayuda: vamos a visitar barrios, cruzar la puerta de una casa, ver al anciano que vive solo, llegar a ese niño en brazos de su madre y junto a sus hermanos, acercarnos a personas en situación de discapacidad que muchas veces no pueden levantarse de la cama», expresó.

Voluntarios: manos, corazón y alma
Yanet Alfonso Gallego, coordinadora diocesana del Programa de Formación Institucional (FI), explicó que los voluntarios serán manos, corazón y alma del proceso. Además de distribuir la ayuda, previamente deberán identificar las personas y familias más vulnerables.
A partir de dos aspectos fundamentales como la inseguridad alimentaria y la falta de acceso al agua, tendrán en cuenta las realidades de los mayores de 60 años, mujeres embarazadas o en período de lactancia, personas con discapacidad o necesidades de cuidado, así como de familias con niños menores de cinco años y en riesgo de exclusión social.

El diálogo con los voluntarios de Palmira, Cruces y Lajas permitió despejar dudas y establecer pautas. Alfonso Gallego aclaró que la ayuda humanitaria se entregará siempre en función de la necesidad, independientemente de la religión, la filiación ideológica, la cultura, la identidad y las costumbres. Cada paso del Proyecto: Respuesta a emergencias en Cuba dispondrá del acompañamiento de Cáritas Cienfuegos, institución que prevé replicar la formación en el resto de las zonas de la Diócesis del centro sur del país.
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