Premian concurso “Envejecimiento activo en tiempos de COVID-19”
Texto y foto: Roberto Alfonso Lara
CIENFUEGOS-. En un año atípico y de extremas limitaciones debido a la pandemia del nuevo coronavirus, la labor de Cáritas Cienfuegos no permaneció ajena a los efectos que la grave situación epidemiológica causó en todos los ámbitos. El Programa de Personas Mayores (PPM) figuró entre los más golpeados, lo que obligó a la búsqueda de alternativas para cuidar de la atención material y espiritual a los ancianos.
Una de las opciones diseñadas para promover la creatividad de los beneficiarios resultó la convocatoria al concurso “Envejecimiento activo en tiempos de COVID-19”, iniciativa que reemplazó por esta vez al habitual seminario diocesano “Prácticas que tributan al Buen Envejecer”, el cual se acordó no efectuar ante las complejas condiciones sanitarias.
La premiación del certamen aconteció recientemente en la sede de Cáritas Cienfuegos de forma no presencial, solo con la asistencia de los trabajadores de dicha institución. Allí se dio lectura al fallo del jurado en cada una de las categorías convocadas (Literatura y Manualidades) y fueron exhibidas algunas de las obras en competencia.
En el apartado de Literatura trascendieron dos primeros premios. Osvaldo Santos Padrón, del municipio de Aguada de Pasajeros, ganó en Poesía con “Abuelo”, mientras que en Testimonio el galardón perteneció a Silvia Flores Ríos, beneficiaria de la barriada de Tulipán, en la Perla del Sur.
La decisión, en ambos casos, respondió a la originalidad de las imágenes sugeridas, la hondura lírica y el equilibrio temático, así como al reflejo del optimismo existencial de los autores y su apoyo en la fe. Se valoraron también la belleza y transparencia de los textos, que utilizan la nostalgia por el tiempo pasado en tanto peldaños literarios para alentar la esperanza.
Seis primeros premios se otorgaron en la categoría de Manualidades, la más profusa en cuanto a participación. En Tejido, la ganadora fue Numancia Díaz Rodríguez, del reparto de Pueblo Griffo, por su tapiz saco bordado. El lauro en Costura recayó en Heliodoro Valdés Ruiz, de Trinidad, por su mantel randa, que destacó por la limpieza en el deshilado. Los premios en Muñequería y Misceláneas correspondieron a Tania Puerto y Omelio Sosa Díaz, respectivamente. Por último, se reconocieron los nasobucos más originales, elaborados por Martha de la Rosa Pinol y María Elena Moneo Gómez.
El jurado apreció en estos resultados el buen tratamiento y dominio de cada una de las técnicas, el rescate de modos de hacer tradicionales y la correcta recreación del tema religioso en las obras presentadas. De manera general, ponderó la participación de casi un centenar de beneficiarios, muestra del respaldo a una idea que desató el ingenio de las personas mayores en las horas más tensas de la COVID-19.
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