Miradas de un mismo sueño
Por: Aliuska Ponce de León
Santiago de Cuba, diciembre 2019,- Cuando se aprende algo nuevo y bueno, los ojos brillan, el corazón palpita, el alma se engrandece. Así ocurrió con quienes recibieron el diplomado “Atención Psicopedagógica a personas con discapacidad”, que recién finalizó en Santiago Cuba y que benefició a formadores, colaboradores, animadores y familiares del Programa Aprendiendo a crecer, de Cáritas en esta provincia.
Seis meses, de junio a noviembre, abarcó el programa, pensado para aprender y así comprender más lo que se ama. Por el impacto que ha tenido el diplomado, los criterios no se hicieron esperar:

”Como voluntaria de Cáritas, que sólo llevo dos años y medio de colaborar con el programa, no tengo palabras para decir lo que ha significado este diplomado. Me he sentido muy orgullosa de pertenecer a este grupo. Me gustaron mucho todos los temas, pero el que más llamó mi atención fue el que versó sobre el autismo. Me marcó mucho; será porque lo vi como algo más difícil para tratar. Me gustaría un día poder ayudar también a personas con esa discapacidad, aunque sé que para ello hay que prepararse. Incluso, a partir de este diplomado, por el gran interés que me despertó, busqué mucho en internet sobre esa discapacidad.”(Vivian Suaid González).
Para otros, sin embargo, fue como si la vida misma les hablara. “Me ha dejado un mensaje muy positivo, me hizo recordar el pasado, cuando años atrás la hermana Marilú se acercó y me pidió que contribuyera con el grupo. Yo fui el primero que dije: esto no es para mí, pues yo conocía muchas dinámicas, pero ninguna podía aplicarla con ellos por su discapacidad. Sin embargo, aunque me aparté, yo mismo un día decidí volver porque, aunque dejé de venir al grupo, pensaba en los muchachos; así que volví y me enseñaron como era que yo debía tratar a estas personas. Ahora, con este diplomado, sabemos ya las acciones a realizar con cada tipo de discapacidad, que, aunque las realizábamos ya, creo que no nos enmarcábamos bien en qué conseguir verdaderamente con aquello que hacíamos. Ahora lo comprendemos todo mejor.” (Fernando Trujillo).
Y hubo también quien, por su agradecimiento y amor, tuvo la posibilidad de participar de estos meses de conocimiento. “Soy hermana de una niña con Síndrome de Down que, aunque ya está con el Señor, aprendió mucho aquí. Aprendió los colores, aprendió a hablar, pues al inicio ella gritaba. Yo pertenezco al grupo desde su fundación, hace como veinte años; no falto a un encuentro, voy a todas las actividades que se hacen y quiero seguir ayudando en todo lo que pueda. Ahora este diplomado me ha aportado muchos conocimientos. Me he quedado aquí porque, primeramente, me gusta trabajar con los niños y aunque mi hermana ya no esté, yo me siento muy agradecida; además, todos aquí ya son mi familia” (Yolanda Caraballo Rodríguez).

Otra de las familiares también se sintió muy motivada. “Soy madre de una niña con Síndrome de Down y he aprendido más sobre los problemas y características de este síndrome; pero ahora, además de este padecimiento, he conocido también sobre otras discapacidades, como es la discapacidad intelectual, la psicomotora, el autismo… realmente tenía pocos conocimientos sobre eso. Yo conocía dos niños de Palma Soriano que ahora sé que lo que padecen es un autismo, uno tiene un autismo severo y otro moderado. Pude identificar su discapacidad después de este curso”. (Griselda Roger Heredia).

A otro de los voluntarios le ayudó a percibir la discapacidad bajo nuevas formas. ”Este diplomado ha sido muy importante porque me ha ayudado a ampliar mi visión sobre las diferentes discapacidades, porque aun cuando ya llevo tiempo trabajando con personas así, siento que habían determinados temas que al menos para mí aún eran tabú. Me costaba no sólo comprenderlos sino hablar de ellos con los familiares en las Escuelas de Padres. Este diplomado nos ha dado herramientas y actividades prácticas para aplicarlas con nuestros beneficiarios. Nos ayuda no sólo a ver la discapacidad que tenemos en nuestro grupo, sino a ampliar nuestro trabajo con el conocimiento de otras discapacidades y así poder ayudar a más personas, que es, en definitiva, el interés nuestro. Si tuviera que resumir en una palabra todo lo aprendido, diría que ha sido fortificante porque nosotros necesitábamos saber cuáles eran las mejores maneras, los mejores métodos para lograr mayores resultados con nuestros beneficiarios y eso es algo que nos estimula en nuestro quehacer y que hemos encontrado aquí, en este diplomado”. (Vladimir Sarmiento).

La coordinadora del Programa Aprendiendo a crecer de Cáritas Santiago, Yariana de la Torre Machado, también está muy satisfecha con lo vivido. “Llevo seis años en el programa y en este período he tenido la suerte de disfrutar y aprender de un congreso, de un taller de familia y de este diplomado; o sea, he tenido el privilegio de que todos esos eventos se hayan realizado justamente en el período que he estado como coordinadora. Eso me ha preparado, me lleva a retos más amplios. Y, además, me alegra mucho que contemos con especialistas que conocen el ABC de la discapacidad”.
Serán estas jornadas recordadas siempre porque servirán de base para días venideros. Sin dudas, lo aprendido se pondrá en práctica pues, además del amor y la entrega, también el conocimiento respalda los sueños.
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