Microemprendimientos de jardinería: fuentes de crecimiento espiritual
Texto y fotos: Equipo de Comunicación Cáritas Guantánamo-Baracoa
Guantánamo, enero de 20201— La alianza entre el Programa de Personas Mayores (PPM) de Cáritas y el de Acompañamiento a Familias Campesinas bendice el desarrollo de cinco microemprendimientos de jardinería en la Diócesis Guantánamo-Baracoa, un proyecto que une a personas de varias generaciones amantes de las plantas y con una pasión singular por el cultivo de flores y el cuidado de la naturaleza.

La experiencia surge en 2017 y combina los propósitos de estos programas a favor de la autonomía y realización personal de sus beneficiarios, quienes cuentan con varios jardines en patios y parcelas que deleitan la vista por su organización, diversidad de especies y belleza.
Comunidades como el Jamal, de Baracoa; La Clarita, de Yateras; La Inagua, en Guantánamo, entre otras, ven crecer su sueño tras el empeño de aportar esfuerzos al regalo de la Creación, además de alegrarse con los frutos espirituales y económicos de su trabajo.

Elbia Águeda Ballester González, conocida como Bebita, posee uno de los jardines más antiguos y bellos en la parroquia de Cabacú, Baracoa, donde abundan las orquídeas, platiserios, gladiolos, violetas, begonias y rosas. Varias adversidades climatológicas y la escasez de recursos casi la hicieron abandonar su ocupación favorita, mas Cáritas la hizo retomar su alegría de vida.
“A base de sacrificio y mucho trabajo mantengo este jardín, con la Providencia Divina. Antes tenía la ayuda de mi esposo y ahora que soy viuda sigo esta labor que me entretiene y complace. Es un jardín reconocido en la comunidad y agradezco a Dios su favor con un clima que beneficia a mis plantas, aunque también he perdido ante el paso de ciclones que arrasan con todo. Sufrí tropiezos que me impedían mantener este pedacito de paraíso, pero con el acompañamiento de Cáritas pude seguir hasta hoy y pienso sostenerme en esta experiencia por mucho tiempo más”.

Una vida dedicada al cuidado de la flora nutre la motivación de esta señora de más de siete décadas que insiste en el cultivo de plantas e inspira la dicha de adornar espacios con ellas. Gracias a este proyecto, Bebita y otros integrantes del grupo han ampliado sus saberes en torno al ejercicio de la jardinería con la colaboración de especialistas que aportan sus conocimientos.
Sully Expósito Aladro, Coordinadora del PPM en la Diócesis, cuenta más de esta iniciativa y gestión del proyecto.

“Este programa, junto al de Acompañamiento a Familias Campesinas, apoya los microemprendimientos y al valorar su impacto en las personas vemos cómo ayuda a su espiritualidad, autonomía y realización personal. Un ingeniero agrónomo colabora siempre y brinda asesoramiento acerca de los cuidados de las plantas, damos formaciones útiles para ganar en creatividad y técnicas en la promoción de sus productos, lo cual garantizará mayores ventas”.
La visión de cuidar el medio ambiente con la práctica de tecnologías ecológicas es una premisa de los microemprendimientos de jardinería, al decir de Loexis Rodríguez, ingeniero agrónomo que acompaña esta iniciativa en la Diócesis.

“Complace participar en esta experiencia que se convierte en algo más que una ocupación, pues genera otros deleites. Cultivar flores es diferente a sembrar maíz, frijoles o yuca porque la mayor satisfacción es verlas crecer, florecer, multiplicarse, mostrarlas y buscar su durabilidad, mientras que con los alimentos el gozo llega hasta el momento de cosecha, o sea, el fin de la vida de la planta. Lo primero despierta sensibilidad hacia lo bello, natural y exótico, y si además se convierte en una fuente de ingreso a la familia, se entiende la razón por la que este trabajo es fuente de inspiración en las personas”.
Los jardines precisan de delicadeza y constancia, argumentan estos amantes de la flora. Al conversar con ellos, uno se sorprende ante sus conocimientos acerca de las características de las plantas, técnicas de siembra y corte, alternativas para preservar los jardines y la importancia de intercambiar ideas. Reafirman que el acompañamiento, talleres y conversaciones telefónicas con el equipo del programa, amplían su cultura sobre las plantas de sombras o de sol, los métodos científicos y técnicos que contribuyen a la conservación de las especies, el cruce entre ellas para mejorar la diversidad de colores y la innovación sobre su cultivo.
Estas y otras experiencias las compartieron en julio de 2020 en un taller donde expresaron cuánto valor espiritual ganan al dedicarse a sus jardines, el interés y respaldo de la familia, en especial durante el brote pandémico en sus comunidades, cuando se refugiaron del confinamiento en estas labores como actividad relajante.
Visitar sus jardines regala un colorido espectáculo que aprovecha hasta el minúsculo recipiente reciclado ante las limitaciones de macetas, soportes e insumos para plantar y cultivar, por lo que encuentras helechos u otras especies en zapatos o latas en desuso, gomas de bicicletas y otros objetos.
Es admirable escucharles contar cómo sustituyen fertilizantes químicos por sustancias como el agua de arroz, de coco, jugo de frutas y microorganismos eficientes en la fertilización de sus flores, el uso de bioestimulantes y otras alternativas para proteger sus cultivos de plagas.
Otro de los logros del proyecto de microemprendimientos de jardinería es la creación en 2019 del jardín de flores exóticas de la comunidad de Yateras, el cual se beneficia de un clima frío que ya ve prosperar la Cala y otras especies demandadas por su belleza en la decoración de templos, capillas y otros espacios sociales. No obstante, lo más llamativo, es que cada día se interesan por este proyecto jóvenes dispuestos a fecundar los dones de la naturaleza.
Despertar el interés por esos tesoros naturales y su atención a otras personas de la comunidad, es uno de los retos de este proyecto que crece en la Diócesis, sueño que hoy aporta al gozo del grupo de jardinería y sus familiares junto a la conservación de especies del entorno que son “delicia para los ojos y consuelo para el alma”.
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