Capacitación para la inclusión social

Por: Equipo de comunicación diocesana

A tempranas horas de la mañana, con las energías al máximo ante la expectativa de un fraterno encuentro, llegaron a la Casa de Formación diocesana de Cáritas en Guantánamo los animadores del Programa Grupos de Desarrollo Humano de la ciudad, junto a los de las comunidades de Limonar y La Yaya. 

​El motivo de esta cita era tan emocionante como claro: el Primer Taller formativo facilitado por el programa Aprendiendo a crecer a los animadores de Grupos de Desarrollo Humano (GDH). Esta alianza estratégica permitió el aprendizaje y la preparación directa de los animadores de GDH acerca de las personas en situación de discapacidad, sus necesidades y sus sueños.

 El encuentro contó con dos momentos principales. El primero fue una charla-taller de la mano de Ana Maria Sánchez Tablada, Coordinadora del Programa Aprendiendo a crecer en la diócesis de Guantánamo-Baracoa y madre de uno de los beneficiarios, quien reveló, mediante una interesante presentación visual, el recorrido histórico de más de dos décadas del programa, fundado en el año 1994 y expuso las misiones, visiones y objetivos del mismo.

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Lizzie, responsable de Casa Taller de Cáritas » La casita»

​A este fructífero momento le siguió el testimonio de Lizziet Galano Rodríguez, responsable de la Casa Taller dedicada a personas con discapacidad intelectual, más conocida como «La casita». Ella compartió la experiencia del primer encuentro realizado durante la semana de receso escolar entre los beneficiarios de esa Casa Taller y el grupo de GDH “Atardecer de colores”. Junto al equipo de formación de GDH, reconocieron el ambiente de empatía y amor logrado en esa cita  entre niños, adolescentes y quienes tienen capacidades diferentes, además de estimular relaciones sanas y respetuosas entre todos.

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Equipo de GDH: Coordinadora Beata, Formadoras: Yannara y Liuba

De esa vivencia surgió la idea de intercambios entre los voluntarios para un trabajo conjunto entre ambos programas, además de aportar a los animadores de GDH algunas herramientas valiosas y útiles en el trato, seguimiento y bienestar de las personas en situación de discapacidad.

​La segunda parte de la jornada estuvo marcada por una dinámica que dividió en cuatro grupos al voluntariado. El objetivo fue crear y dramatizar escenarios de inclusión destinados a personas con determinadas discapacidades, ya fuera auditiva, motora, visual o del espectro autista.

Buscar caminos de apoyo, resolución de dificultades, incomprensiones u otras barreras en pos de la inclusión fue esencia de este ejercicio, en el cual se enfatizó la trascendencia del acompañamiento por parte de los animadores y las posibilidades de apoyo de la sociedad en general. 

Del alcance de esta formación, los animadores expresaron:

​“Me gustó mucho esta formación porque así todos los animadores aprenden el trabajo educativo que se realiza con las personas con capacidades distintas y sus familias. Fue un espacio para conocer el lenguaje técnico y compartir experiencias. Me gustó el logro de la fusión de los animadores de ambos programas.»

— Palabras de agradecimiento y satisfacción de Betty, animadora de GDH.

​Otras opiniones significaron la calidad del espacio formativo para su misión en Cáritas: 

​»Excelente este tema porque nos preparamos para realizar mejor nuestro trabajo en cuanto a la inclusión.» 

​»Es importante que todos sepan cuáles son los programas de Cáritas para poder, en un momento determinado, orientar a un beneficiario o a la familia al lugar indicado.» 

​»Hay animadores jóvenes que se fueron bien preparados ya que van enriquecidos con su trabajo; además, es una forma de que el programa tenga un impacto social.» 

“Conocer mejor a los beneficiarios de Aprendiendo a Crecer les permitirá a los voluntarios y animadores de GDH organizar los encuentros de una manera más inclusiva, amena y dar respuestas a las necesidades reales de las personas de ambos grupos.”

​Al terminar el taller, los participantes se retiraron a sus hogares con el corazón y la mente llenos, satisfechos por todo lo aprendido. El intercambio marcó un importante paso en el camino hacia la inclusión social desde los grupos de GDH, en tanto fomenta la convivencia de niños, adolescentes y jóvenes. Ello resulta beneficioso para su desarrollo como individuos; a su vez, toma forma desde Cáritas diocesana un nuevo espacio para impulsar, aceptar y amar a quienes, por su bondad sin límites e inocencia infinita, son las más hermosas y especiales creaciones de Dios.

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Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa
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