Maravillosa aventura de amor
Texto: María Luisa Pérez Gálvez
“Amigos de Cáritas Boston” que cumplen 20 años de su peregrinación a Cuba, recordamos su visita con el objetivo de conocer la labor de Cáritas de la realidad en nuestra Diócesis.
El espacio fue propicio para visitar algunas comunidades y conocer el accionar de los principales actores del programa de la Diócesis.
En su estancia en Cáritas conocieron el Hogar “Buen Samaritano”, una casa de acogida que brinda servicios a personas enfermas acompañados por sus familiares que necesitan recibir asistencia médica y viven en sitios muy distantes y no tienen familiares ni amistades donde albergarse. Así como una vista a la casa “Divina Misericordia” que brinda servicio de desayunos, almuerzo, peluquería, lavado de ropa, aseo a 100 ancianos y un aula de computación para discapacitados.
Visitaron la comunidad Jesús Cristo Redentor, en Pueblo Nuevo. Allí conocieron el funcionamiento de un proyecto caritativo de alimentación a personas de la tercera edad con apoyo de la comunidad. En su intervención el Padre Aldama bendijo el trabajo que Cáritas desarrolla a favor de las personas más vulnerables, sus palabras hicieron sentir lo que significa ser solidario y participar del dolor del que sufre y al mismo tiempo llenar de esperanza nuestro futuro como nuestro pasado nos enseña, los hombres y mujeres que supieron vivir el mensaje del Evangelio, en diversas y difíciles circunstancias y agradeció a los participantes por la visita.

Después en la Parroquia de San José se realizó un intercambio con los beneficiarios de los servicios “Compartiendo el Pan” e intercambiaron con los voluntarios de estos proyectos, conocieron la existencia de un centro comunitario de formación y promoción que ofrece cursos de computación, Idioma Inglés, formación humanan en valores, repaso de matemática y español, taller de corte y costura. En el recorrido también se visitó la comunidad de las Hnas. Franciscanas donde se brindan servicios de alimentación, desayuno para niños y ancianos y lavado de ropa, además de un aula de computación.
Se continuó a la Comunidad de Certeneja de Guirabo con las Hnas. De Santa Ana donde funciona un taller de confecciones con la finalidad de buscar la promoción social de las mujeres que adquieren un oficio y se pueden insertar en la sociedad como posible fuente de empleo. Además, en el barrio el 71 existe un proyecto comunitario para estimular la enseñanza de la música, teatro y grupos artísticos en esa comunidad.
Los visitantes tuvieron un intercambio con los coordinadores de los programas sobre la misión de Cáritas en el servicio al prójimo como parte del mandato evangélico, el espíritu de acogida a los necesitados como reflejo del amor de Dios, además de una presentación de diapositiva sobre la acción de Cáritas en la Diócesis.

Se realizó la visita en la comunidad de Chaparra, al Centro de Promoción y Desarrollo Integral de la Persona Humana “Beata Teresa de Calcuta”, con la reconstrucción y remodelación de una antigua casa ubicada en el barrio Cenicero promovido por Cáritas y asumido por esta comunidad, la casa bridará servicio de almuerzo a 50 personas sin apoyo familiar, en la que los beneficiarios podrán disfrutar según lo proyectado de locales frescos, distracción, sala de TV, biblioteca, primeros auxilios, talleres de costura, bordado, tejido, lavandería, ropero y servicio de alimentos a personas postradas. En la Comunidad de Delicias compartieron con las Hnas. Reparadoras, conocieron los talleres de costura artesanía y expo venta de artículos confeccionados en estos talleres. En Puerto Padre visitaron el comedor Aguada del Negro e intercambiaron con miembros del equipo de Cáritas. En las Tunas conocieron sobre el proyecto del comedor ambulatorio o “peregrinos de la calle”, llevado a cabo por un grupo de voluntarios que ofrecen 40 meriendas dos veces a la semana en horario de la noche en las terminales, hospitales etc.
Se dirigieron a la comunidad de Banes “Nuestra Señora de la Caridad” en la que conocieron sobre la existencia de un aula de computación, el Padre Pablo Emilio Presilla bendijo el aula y aludió a la importancia de tomar conciencia de que las nuevas tecnologías bien manipuladas pueden aportar mucho en una promoción integral del ser humano, en la cual su evangelización es un motor principal. Después en un recorrido por la Comunidad “Sagrado Corazón de Jesús”, en Río Seco donde se pudo constatar la ejecución del proyecto de recuperación de techos para la rehabilitación de viviendas dañadas por el huracán Sandy.
Al terminar la visita los participantes manifestaron su gratitud por la acogida brindada “hemos podido valorar cuanto se puede hacer como Iglesia en el compromiso de la caridad”, en la solidaridad la ayuda a los más necesitados. Nos permite tener una visión un poco más amplia de lo que debe ser nuestro trabajo como misioneros. Tenemos realidades diferentes, pero nos une la fe de un Dios que lo dio todo y nos dio lo más grande su amor.
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