Luis Alejandro: historia de inclusión desde la familia y el Programa Aprendiendo a crecer

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Por: Equipo de Comunicación Cáritas Guantánamo-Baracoa

Encontrar apoyo y formación para lograr mayor desarrollo de su hijo Síndrome de Down, motivó a Ariniuska Vigó, madre del niño Luis Alejandro, para integrarse al grupo de Estimulación temprana “Jardín de amor”, en la diócesis Guantánamo Baracoa.

“Llegamos hace 4 meses a Cáritas por invitación de la animadora Gloria Victoria, quien nos visitó y propuso participar en el Programa Aprendiendo a crecer. Desde el primer momento me gustó porque percibo el cariño que les profesan a estos pequeños, quienes necesitan de mucho amor y atención. También me inspira confianza constatar la preparación profesional de las personas que trabajan con ellos y sus esfuerzos por transmitirles conocimientos e incentivar habilidades”, expresa la beneficiaria.

A partir del diagnóstico médico y psicológico realizado a los niños en centros especializados, los voluntarios trabajan, desde edades tempranas para valorar y potenciar las capacidades y habilidades en pos de lograr la autonomía.

Otra fortaleza es ofrecer orientaciones, información y acompañamiento a las familias. A partir de esa formación, vamos conociendo nociones básicas para tratarlos e incentivar en ellos la independencia” – valora Ariniuska y continúa. “Los motivamos a realizar acciones por sí solos como amarrarse los zapatos, vestirse, usar los cubiertos, recoger sus juguetes, entre otras.

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En este grupo, único de su tipo en la diócesis, Alejandro encuentra espacios para disfrutar de la música, una de sus preferencias, y socializar con otros pequeños.

Además, realizan dibujos, manualidades, actividades deportivas, arman rompecabezas, disfrutan del canto y baile, desde sus gustos y posibilidades para adquirir saberes, hábitos y habilidades, mientras se divierten y comparten momentos agradables entre beneficiarios, familiares y animadores.

“En este camino por un mayor bienestar para mi pequeño, asegura la madre, me he sentido acompañada por el Programa Aprendiendo a crecer y lo agradezco mucho”. Es una motivación para seguir participando.

Alejandro no solo crece en el entorno del taller de Estimulación temprana que favorece la autoestima, respeto a la dignidad e inclusión, sino también en su familia rodeado de amor por sus padres, tías, primos y otros seres queridos en un ambiente armonioso que le favorece el desarrollo de habilidades.

“Con solo tres años de edad muestra facilidad para aprender, sabe vestirse, coge bien los objetos y conoce dónde se ubica todo en nuestra casa y la de su abuela, se relaciona con cuantos lo rodean en el barrio. Nos imita en lo que hacemos, sobre todo a su hermano”.

“Él niño dice algunas palabras pero espero que mejore mucho más su lenguaje con el trabajo de los animadores, la atención en casa y su inserción a la escuela en septiembre próximo”.

Tengo la satisfacción de que mi familia y Cáritas me apoyan, consideramos a Alejandrito como una bendición. Todos propiciamos sus progresos. Ver su rostro feliz es un aliciente de vida y él colma de ternura nuestros hogares”.

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