Las puertas necesarias
Por: Aliuska Ponce de León
“Las puertas que se abren sin uno esperarlo
son un premio de la vida,
porque son, muchas veces, las puertas necesarias.”
Santiago de Cuba, 27 de marzo de 2020- La esperanza siempre se adelanta con su luz para alumbrar horizontes. No es de extrañar entonces que este 21 de marzo, a pesar de las tristes noticias que recorren el mundo, en el poblado santiaguero El Cristo un sacerdote bendiga una casa, que, convertida en guardería, acogerá a niños de esta zona oriental.
La vivienda lleva el nombre de Juana María Moisan, la francesa fundadora de la Congregación de las Siervas del Corazón de María (SSCM), una mujer que hizo del Evangelio su vida y que inició justamente su labor con una casa de acogida para niñas pobres en la Francia del siglo XIX.
La inauguración de esta guardería se realiza en el mismo mes en que la congregación cumple 160 años de creada. La obra es el resultado de un proyecto del Programa Grupos de Desarrollo Humano (GDH) de Cáritas, y a la vez el cumplimientodel sueño común de Cáritas Diocesana y las SSCM en el territorio y cuenta con la participación activa de miembros comprometidos de la comunidad de El Cristo.
La apertura contó con la presencia de la directora y la coordinadora de los proyectos GDH de Cáritas en Santiago de Cuba, la Hna Kathleen Mulchay, Superiora General de la SSCM, el Padre Gustavo Cunill, religiosas, voluntarios, así como los pequeños y sus familias.
No podía faltar la presencia de Damaris, Graciela y Elizabeth, quienes tendrán el reto mayor: la hermosa tarea de educar a estos infantes desde su experiencia y corazón.
Tras una breve y simpática reseña de la casa, fruto del ingenio de la Hna. María del Carmen; bendijo el Padre Gustavo el local y a los allí reunidos, luego todos entramos a la casa cantando y alabando al Señor. Una vez dentro, las palabras de agradecimiento y exhortación de los artífices y responsables de tan noble obra, suscitaron el aplauso de los presentes, creando un mayor compromiso.
En este día, una parte se ha cumplido. Ahora falta la otra y más importante, esa de la cotidianidad donde los espacios se llenarán de risas, de curiosas y creativas preguntas, de llantos a la hora del sueño o de la merienda; esa parte donde la paciencia deberá vestirse de ternura, lidiar con travesuras y caprichos para que el amor acaricie el alma de estos pequeños ante quienes hoy se abren las puertas de otro hogar, otra familia. Los niños, a cambio, como agradecimiento y respuesta al amor recibido, deberán abrir las puertas de su corazón a la vida.
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