Las pasiones de José Alejandro

Texto y fotos: Roberto Alfonso Lara

José Alejandro Pérez Morales, es un joven con Síndrome de Down, beneficiario del taller Con una eterna sonrisa, de Trinidad, perteneciente al Programa Aprendiendo a crecer, de Cáritas Cienfuegos. Conoce su historia!
José Alejandro Pérez Morales, joven con síndrome de Down, beneficiario del taller Con una eterna sonrisa, de Trinidad, perteneciente al programa Aprendiendo a crecer, de Cáritas Cienfuegos

José Alejandro Pérez Morales tiene 22 años y vive con la condición del Síndrome de Down. Eso no lo hace diferente de nadie, por más que ciertas construcciones sociales presuman que sí. Él, como todos, respira el aire de su natal ciudad de Trinidad, posee numerosas pasiones, y también, como muchos, se estremece por la belleza implícita en la mayoría de las actividades que realiza. 

Lo encontramos en el taller «Con una eterna sonrisa», del Programa Aprendiendo a crecer, de Cáritas Cienfuegos, al cual asiste, acompañado por el padre, junto a otra veintena de beneficiarios, en la urbe más colonial del centro sur de Cuba. Su carisma, ocurrencias y habilidades, difícilmente pasan inadvertidos.

En una demostración de elegancia y destreza, presenciamos su capacidad en el ámbito de la gastronomía, cuando montó de manera casi milimétrica una mesa para dos personas, cual si fuera un camarero con años de experiencia. Por ahí comenzó nuestro diálogo…

¿Cómo descubriste esta vocación?

«Viene de la familia, de la época en que mi papá trabajaba en el hotel Costasur, de Playa Ancón. Heredé eso de él, mirando cómo lo hacía, y ahora lo practico en la casa, en la escuela y aquí en el taller».

Me comentaron que también preparas cocteles

«Un poquito, pero sí los hago. En general me gusta servir, por la pasión y el amor que le tengo a todo».

Las pasiones de Jose Alejandro 2

Las manifestaciones artísticas componen el universo del mundo espiritual en el cual gravita. José Alejandro no percibe fronteras entre la danza, la artesanía, la pintura y la música. Es arte, y para él solo eso importa. Sus preferencias se tornan infinitas: «mi pasión, dice, es bailar»; luego alega que la artesanía: «coger chapitas de lata y hacer un delfín o un caballito de mar»; o «cantar como mi prima Jennifer Daría», y así hasta que caemos en la cuenta de su inabarcable cosmos.

¿Qué te gustaría ser más adelante?

«Lo mismo que mi papá», afirma, y después rectifica: «¡no, mentira, pintor! Mi pasión es la pintura», confiesa.

¿Tienes un pintor preferido?

«Picasso, el más grande».

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Roberto Alfonso Lara
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