La Trayectoria de Josefa Cubas Morales: Un Viaje de Pasión y Dedicación al Programa GDH
Por: Giancarlo Pardo Díaz ( Gian Díaz ) comunicador diocesano de Cáritas Ciego de Ávila

En la Diócesis de Ciego de Ávila, se encuentra la Parroquia Nuestra Señora de la Candelaria, ubicada en Morón, donde la comunidad católica se reúne para vivir su fe, enfrentar desafíos y construir un futuro mejor.
En este contexto, Josefa Cubas Morales, licenciada en química y voluntaria del programa Grupos de Desarrollo Humano (GDH) de Cáritas Cuba, ha dedicado casi 20 años de su vida a transformar la vida de niños y adolescentes. Su pasión por la enseñanza y su compromiso con los valores han dejado una huella profunda en la comunidad.
Josefina, cuéntanos, ¿qué te llevó a involucrarte en el programa GDH y cómo ha sido tu trayectoria hasta ahora?
«Todo comenzó cuando participé en un taller para educadores llamado ‘Cuenta Cuentos’, donde aprendí técnicas de narración. Me inspiré tanto que decidí formar un grupo de niños en la biblioteca municipal de Morón, vinculado a la enseñanza de valores. Presenté la idea en Cáritas porque quería apoyar a los que decidieran unirse. Desde entonces, he estado trabajando con niños y adolescentes necesitados, ayudándoles a enfrentar sus situaciones familiares y económicas.»

La misión del programa GDH es clara y fundamental: ayudar a aquellos jóvenes que enfrentan dificultades en su formación integral. Josefina explica que «este programa juega un rol muy importante en la comunidad, proporcionando no solo apoyo emocional, sino también herramientas para el desarrollo personal y social de los participantes.»

Durante su trayectoria, Josefina ha llevado a cabo diversas actividades transformadoras. «Dentro de mi taller ‘Cuenta Cuentos’, hemos realizado visitas a museos, excursiones y actividades en parques, enfocándonos en temas como el medio ambiente. También hemos trabajado en la biblioteca para fomentar el amor por la lectura y la educación formal», comenta con entusiasmo. «Estas iniciativas no solo han impactado a los niños, sino que también han fortalecido la relación entre padres e hijos, creando un ambiente de confianza y seguridad.»

«Desde el inicio, el taller ha tenido una gran aceptación en la comunidad. Los padres se sienten agradecidos por las actividades que ayudan a sus hijos a mejorar sus relaciones y comportamientos», añade Josefina. A lo largo de los años, ha sido testigo de cambios significativos en la vida de muchos jóvenes. «He trabajado con niños de diversas edades, algunos de los cuales han enfrentado problemas de lenguaje o provienen de familias disfuncionales. Recuerdo un caso en particular, donde fui testigo de un juicio de patria potestad”.

Sin embargo, el camino no ha estado exento de desafíos. Josefina reconoce que ha tenido que lidiar con la falta de comprensión de algunas familias sobre su responsabilidad y el papel que juegan en el apoyo a sus hijos. «He tenido que ser creativa en la selección de actividades y adaptarme a las condiciones de los lugares donde trabajamos. A pesar de los obstáculos, cada año se incorporan más niños, lo que me motiva a seguir adelante.»

Tras su experiencia, Josefina ha acumulado historias que inspiran. «He visto a muchos niños dejar huellas y convertirse en universitarios, médicos e ingenieros. Recuerdo a un niño que trabajaba con plastilina en miniatura; sus obras fueron expuestas en el museo municipal y participó en programas de radio. También he incorporado la enseñanza de manualidades, lo cual fue un gran éxito«, relata con una sonrisa que destila satisfacción.

La colaboración con otros voluntarios y organizaciones ha sido clave en el desarrollo del programa. «Siempre he contado con el apoyo del equipo de GDH Diocesano, que me ha proporcionado formación integral, logística y materiales. Además, muchas familias han contribuido generosamente con donaciones, lo que demuestra el compromiso de la comunidad», explica Josefina. Esta red de apoyo ha sido fundamental para el éxito del programa y ha permitido que más niños se beneficien de sus actividades.

Mirando hacia el futuro, Josefina tiene grandes esperanzas. «Siempre he pensado en formar un relevo, ya que necesitamos más animadores para mantener el trabajo realizado. Es esencial contar con medios didácticos que faciliten una mejor formación de los beneficiarios. Espero que el programa siga creciendo y que más niños puedan beneficiarse», afirma con determinación.

«He tenido momentos en los que pensé que las familias no estaban interesadas en el programa, lo que a veces me desanimaba. Sin embargo, he aprendido que la perseverancia es clave. La dedicación a los valores en las familias no puede desfallecer«, reflexiona Josefina.
Para aquellos que están considerando unirse como voluntarios en el programa GDH, Josefina tiene un mensaje claro: «No debemos desanimarnos por nada ni nadie. Solo Dios sabe el empeño que ponemos en lograr valores en las familias. El Espíritu Santo nos guiará en este camino. Les animo a unirse, porque su contribución puede marcar una gran diferencia en la vida de los demás.»
La labor de Josefina es un testimonio del poder del compromiso y la dedicación. Su historia nos recuerda que, a través de la educación y el apoyo comunitario, es posible transformar vidas y construir un futuro esperanzador para las nuevas generaciones.
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Soy una de las madres beneficiarias del proyecto, testigo de la entrega, dedicaciòn y amor con que jose realiza està Bella tares, la cual es muy necesaria y determinante en nuestros niños y nuestras familias para poder salir adelante en rstos tiempos tan quebrantables, donde ademas reafirmo q nuestros niños encuentran una Guia firme, una madre, y una familia mas. Gracias Jose, Gracias Caritas, y Gracias Dios por piner en nuestro camino personas tan maravilosas. Y reafirmo mi fiel respaldo a su trabajo. Bendiciones.
No conosco todavia otra persona asi dedicata y entregada a lo que hace mi hermana, asi la siento a pesar de ser realmente primas, ojala que todos puedan reconocer el valor de josefina como persona,enseñante y de tanta fe, doy siempre gracias por dedicar tanto a mis dos hijos en su estudios y educacion.
Gracias mi hermana por existir.
Tu hermana Mirella.