La luz perpetua de Deysi
Por: Lianet Fundora Armas comunicadora de Cáritas Matanzas

En “El libro de los abrazos” el escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano incluyó un texto donde compara a la humanidad con un “mar de fueguitos”, allí nos recuerda que “No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores”.
Si desde el cielo hubiésemos observado la tierra, como el personaje que cita Galeano en su historia, estoy segura de que recordaríamos a Deysi María Alfonso Benítez como una llama intensa, ardiendo indetenible para darle calor a quienes tenían el corazón tenue.


Quizás por eso la noticia de que partió ayer al encuentro con el Padre Celestial conmocionó tanto a quienes desde Cáritas Matanzas y muchos otros espacios se aferraron a su sonrisa constante y esas ganas inmensas de multiplicar la esperanza.
Aunque resulte contrastante, sus 69 años no fueron siempre un camino libre de esas espinas que imponen las adversidades.
Cuenta el Doctor Jesús David Tamayo, especialista en Primer Grado en Neurocirugía, que cuando arribó al Gimnasio Cerebral (ubicado en especialidades médicas perteneciente al policlínico de Versalles), traía consigo el dolor de la salud frágil de su hijo y de sus propias patologías que le obligaban a auxiliarse de un bastón para no se detenerse.

“Ella comprendió cuánto podía hacer para ayudar a otros a superar la soledad, el silencio… poco a poco se convirtió en uno de los miembros más activos del proyecto. Nunca estaba de mal humor, ayudaba a organizar las consultas, hacía los ejercicios de Taichí sin el bastón y disfrutaba cada instante”.
La memoria agradecida por la presencia de Deisy habitará por siempre en el grupo sociocultural de Versalles, al cual animó con las más diversas iniciativas.


Isel Gómez, coordinadora Diocesana del Programa de Personas Mayores (PPM) enfatiza en su voluntad de no rendirse jamás. “Supo establecer redes de apoyo. Llevaba a los hogares de ancianos un mensaje de amor y entusiasmo y por eso se ganaba muy pronto el cariño.
“La última actividad donde coincidimos fue la celebración del Día Mundial del Alzheimer, su estancia fue breve porque tenía fiebre alta. A pesar de ello participó en las dinámicas y fue vocera de su grupo. Su adiós repentino nos estremece, vamos a extrañar mucho la alegría de Deysi”.
Lourdes Abuin, comunicadora de Cáritas y formadora de PPM, resalta también su talento para las manualidades. “Hacía tejidos de crochet con materiales desechables como jabas de nylon, envolturas de caramelos, entre otros objetos que incluso los vecinos le traían. Ayudaba con el arte al entorno, lo mismo trabajaba con un ladrillo ecológico que concebía un búcaro con flores. Ella iba dando testimonio con palabras de aliento aprendidas día a día”.

Duele saber que no volveremos a encontrarnos con Deysi y su magia para enseñarnos a descubrir los colores en una mañana gris. Sin embargo, en quienes la conocieron se cumplió ese propósito de Dios para el cual fue concebida: convertirse en ejemplo de resiliencia y fe.
Gracias Señor por esta mujer increíble, que como dijera Galeano, fue de esos fuegos que “arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende”.
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