Jornada Mundial de Abuelos y Mayores “Yo no te olvidaré”: Manos que unen generaciones
Texto: Katiuska Fournier de la Cruz, comunicadora de Cáritas Cuba
Fotos: Elizabeth María Avilés Amigo, comunicadora de Cáritas Guantánamo-Baracoa

Manos que se estrechan, almas que se acercan y sienten el consuelo y alegría de Dios frente a las turbulencias de la vida. Una imagen así centró la celebración por la Jornada Mundial de Abuelos y Mayores en la parroquia Nuestra Señora de la Asunción, en Baracoa, junto al lema “Yo no te olvidaré”, de esta campaña que motiva a la acogida, cercanía y cariño.
Por medio de un ejercicio entre parejas de beneficiarios del Programa de Personas Mayores de la Cáritas parroquial, se reflexionó en las historias personales que conectan con Dios y transmiten alivio ante circunstancias difíciles, las maneras curiosas de animar al hermano en necesidad, de solucionar problemáticas de vida con paciencia, armonía y sobre todo, con la oración y fe cristianas.
La dinámica inspiró a los participantes a cantar boleros de antaño, recordar tradiciones familiares, decir chistes, ofrecer abrazos y regalar palabras alentadoras, gestos de una resiliencia que refrenda la frase expuesta en salón durante el festejo: «La alegría de los mayores no es ingenua; es valiente, porque ha visto tormentas y sigue creyendo en la calma.»



El mensaje del Santo Padre como parte de esta jornada recordó los dones y desafíos de la vejez a través de ciertas ideas:
- “El amor fiel de Dios como fundamento”: Un amor que nunca falla y lleva los rostros de los mayores grabados en sus manos.
- “La fragilidad como nueva potencialidad”: La debilidad, lejos de ser un estorbo, puede abrir el corazón a la ayuda mutua y a la oración. Es una oportunidad para «renacer» y vivir la fe con nueva profundidad.
- Llamada a la Iglesia como «madre»: Las comunidades cristianas están llamadas a ser maternales, recordando y visitando a los mayores, especialmente a los que no reciben visitas.
- La misión de orar por la paz: Se encomienda a los mayores la tarea de sostener con su oración, especialmente con el Rosario, las necesidades del mundo y de la Iglesia.
Al compartir las palabras del Sumo Pontífice, los abuelos y mayores tuvieron la oportunidad de armar un mural con una promesa concreta en sintonía al llamado de la Jornada: “Yo no te olvidaré”. Una «Cadena de Manos», escribió los gestos pequeños, sencillos pero valiosos para consolar a quien lo necesite, acompañar con alegría a un hermano, visitar a otros ancianos que sufren soledad o alguna dolencia, tonificar la vida con hechos que ayuden a otros a vivir en satisfacción pese a los dilemas y crisis existenciales y a orar por la paz de Cuba y del mundo.



La cita prosiguió con juegos, dinámicas, rifas, el esperado “Tesoro Escondido” y al cierre sorprendieron con representaciones artísticas por equipos que validaron la sabiduría de la ancianidad y su poder en la transformación al interior de la familia y la comunidad con actos de amor y servicio auténticos.
Compartir la mesa con singular entusiasmo sirvió de cierre en este encuentro, propiciado por el equipo del Programa de Personas Mayores de Cáritas en la diócesis de Guantánamo-Baracoa e integrantes de Comunicación a nivel nacional y diocesano.
Otras iniciativas similares se extienden por parroquias de esta diócesis, de Cuba y el mundo, porque celebrar a los abuelos es abrazar la memoria viva de Dios.
Entre promesas y abrazos, sus manos ancianas y corazones sabios enseñan que el amor no se olvida: une generaciones, enciende esperanzas y recuerda que, en el camino de la vida, nadie anda solo.













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