Inauguran casa de acogida en la comunidad de Chaparra
Por María Luisa Pérez Gálvez
Solo sueña el que vive, y solo vive el que sirve
Con el agradecimiento al pueblo japonés a través de su embajada en Cuba, quedó oficialmente inaugurada la Casa de Acogida “Madre Teresa de Calcuta”,en la comunidad de Chaparra el pasado 27 de septiembre

Con el agradecimiento al pueblo japonés a través de su embajada en Cuba, y con la participación de la primera Secretaria Sra. Mirodi Morita y la responsable para Proyectos comunitarios de seguridad humana, Srta. Kumiko Takemori, quedó oficialmente inaugurada la Casa de Acogida “Madre Teresa de Calcuta”,en la comunidad de Chaparra el pasado 27 de septiembre.
Todo comenzó con un grupo de voluntarios que daban almuerzo a 10 abuelos. Con la asesoría del Obispo y de Cáritas diocesana comenzaron a tocar puertas y Dios tocó corazones que se enamoraron de ese sueño. Con su pronta y generosa ayuda, y no sin pocas tropiezos, se llegó a lo que hoy se contempla, un espacio agradable y útil que da respuesta entre muchas necesidades de esta comunidad a una concreta: un local de encuentro para la amistad, la mesa, el compartir de las personas mayores.

Desde el 2015 este lugar funciona como comedor de lunes a viernes, con el almuerzo a un total de 35 adultos mayores (a 15 se les lleva a su casa con ayuda del voluntariado). Además, presta servicio de lavandería y peluquería.
“Ha sido una experiencia enriquecedora al encontrar en la parroquia esta casa de Pastoral Social que presta diferentes servicios a las personas de la comunidad… Tenemos planes futuros de poder hacer en el patio un ranchón para reunir diferentes pastorales, tener una huerta con cultivos variados para el auto consumo”, manifestó José Luis Velázquez, Párroco de la comunidad de Chaparra.
Todo esto que presta la casa es un motivo de compromiso para mí como sacerdote, en responsabilizarme con el acompañamiento de las personas mayores y de los trabajadores para animarlos, añadió.

La primera Secretaria, Sra. Mirodi Morita, compartió sobre los proyectos de cooperación que viene realizando el Gobierno de Japón desde el año 1998, teniendo como objetivo brindar un servicio de atención a las personas mayores para garantizar un vida digna.
Comentó que con la realización de este proyecto se adquirieron equipos para los distintos locales del hogar para la atención integral a las personas, además de la reconstrucción de las instalaciones de la casa, lo que permite la atención satisfactoria.
Afirmó su deseo de seguir colaborando aún más con los proyectos de desarrollo económico y social, que contribuyen a seguir fomentando la unión de nuestros países que gozan de una relación amistosa tradicionalmente.
Nuestro Obispo suele referirse con frecuencia cuando nos habla sobre el trabajo pastoral de la Iglesia al significado en él, del valor de lo poco, de lo pequeño, de lo anónimo y lo gradual.
Cáritas, en su servicio caritativo y promocional con el prójimo, y con sus miembros y voluntarios, incluidos en todos sus proyectos, satisface necesidades básicas del ser humano con gestos concretos y puntuales de solidaridad y fraternidad, mediante el ejercicio organizado de una caridad integral.

Además trata de lograr una promoción y empoderamiento que permite a hombres y mujeres el dominio y desarrollo de una personalidad, que brinde el basamento necesario a una autoestima adecuada y ayude a descubrir sus virtudes y valores, sus potencialidades y cualidades; estas en ocasiones ocultas por la ignorancia, los duros golpes duros de la vida, que conducen a una miseria, que lentamente erosionan y degradan el sentido ético, moral y humano.
Los que pueden enriquecen una perspectiva de vida, que ayuda a lograr un estado de bienestar espiritual y material, digno y humano, a lo que también ayuda la socialización, la recreación y el compartir.
Magdalena, la cocinera de la casa nos expresa que es “gratificante experimentar el agradecimiento de los beneficiarios. Nos felicitan por la labor que realizamos y se sorprenden de la gratuidad del servicio. (…) Quisiéramos contar con más recursos para servir a Dios y al prójimo a través de ellos”.
Lo que Magdalena cuenta que recibe de ellos, es lo que quisiéramos que ellos recibieran para sí mismos: agradecimiento, cuando descubran dentro de sí todo lo que son capaces de lograr, todo lo que han recibido de Dios, que poseen y pueden colocar para ayudar al proceso de autovalidación de sus vidas, aprendiendo de lo que son capaces de hacer y construir, con ellos y con los demás.
Así se sueña y así se vive.
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