Por: Elena Fernández Silva comunicadora de Cáritas Pinar del Río

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Hace dos años, Cáritas Pinar del Río hizo realidad un sueño: crear un espacio donde niños y niñas con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y sus familias pudieran sentirse acogidos, acompañados y queridos. Han sido dos años de encuentros, de pequeños grandes logros, de lágrimas y sonrisas compartidas.

Por eso hemos querido hablar con Mercy, coordinadora del programa «Aprendiendo a crecer», el corazón que late detrás del Arcoíris de Amor.

Madre de una niña con autismo, voluntaria desde el primer día y testigo privilegiado de esta historia, Mercy nos recibe con la calidez que la caracteriza para repasar lo vivido, compartir aprendizajes y soñar el futuro.

Esta es su entrevista.


Hoy forman parte del grupo 13 familias.


  1. Los voluntarios son un pilar esencial. ¿Qué es lo que más valoras de ellos?

Lo que más valoro en ellos es su capacidad de entrega sin esperar nada a cambio. No solo aportan tiempo: aportan paciencia infinita, creatividad para conectar desde el respeto al mundo interior de cada niño o niña, y una actitud de aprendizaje constante.

En el trabajo con los niños con autismo, su mayor valor es entender que no están para corregir, sino para acompañar, observar y celebrar cada pequeño avance con la misma emoción que la familia. Su calidez humana convierte el programa en un espacio seguro donde los niños se sienten vistos, no juzgados.


  1. ¿Qué es lo que más ha cambiado en los niños? ¿Hacia dónde se ha enfocado la dinámica de los encuentros y cuáles han sido los logros que has visto?

Desde el trabajo en «Aprendiendo a Crecer», lo que más ha cambiado en los niños es su capacidad de confianza y regulación emocional. Al principio muchos mostraban alta rigidez o dificultad para conectar; hoy los vemos más tranquilos, buscando la interacción de forma espontánea y tolerando mejor los cambios.

La dinámica de los encuentros se ha enfocado en un modelo lúdico, estructurado pero flexible: combinamos rutinas visuales que les dan seguridad con espacios de juego libre donde ellos marcan el ritmo. Priorizamos la comunicación respetando sus formas (verbal, gestual, con apoyos) y trabajamos siempre desde el interés genuino del niño.

Los logros más visibles han sido:

· Mayor iniciativa para pedir lo que necesitan o compartir un juego.
· Disminución de conductas de desregulación porque han aprendido a anticipar actividades.
· Aparición de vínculos afectivos sólidos no solo con voluntarios, sino entre ellos.
· En varios casos, la generalización de habilidades al aula ordinaria o la familia.


  1. Si tuvieras que quedarte con un momento de estos dos años, ¿cuál sería y por qué?

Me quedaría con la escuela de verano que tuvimos en las vacaciones pasadas.

Allí logramos que los niños y niñas del programa se integraran con los demás niños que asisten a la iglesia y a la catequesis, que interactuaran con ellos, que compartieran juegos y espacio. Se logró sensibilizar de alguna manera más a la comunidad sobre esta condición del neurodesarrollo.


  1. ¿Qué te han enseñado los niños y las familias que has conocido?

Los niños me han enseñado que la comunicación va mucho más allá de las palabras: una mirada, un gesto o un silencio compartido pueden ser formas profundas de conexión si uno aprende a esperar y observar sin apurar. Me han enseñado que el tiempo tiene otro ritmo y que los logros más hermosos florecen cuando se respeta el mundo interior de cada persona.

Las familias me han enseñado resiliencia en estado puro. He aprendido que detrás de cada niño hay padres y cuidadores que luchan diariamente por derribar barreras, que celebran con una fuerza inmensa avances que otros quizás no notan, y que su mayor anhelo no es cambiar a sus hijos, sino que el mundo los entienda. Me han enseñado que el verdadero acompañamiento se hace desde la humildad, reconociendo que ellos son los verdaderos expertos en sus hijos.


  1. ¿Cuál ha sido el mayor desafío y cómo lo habéis superado?

El mayor desafío ha sido lograr que cada niño se sintiera seguro para participar desde su propia forma de ser, especialmente al inicio, cuando predominaban la desconfianza, la rigidez o la sobrecarga sensorial.

Lo superamos con tres pilares:

· Constancia y previsibilidad: establecimos rutinas visuales fijas para que anticiparan cada encuentro, reduciendo la ansiedad.
· Formación continua a voluntarios: aprendimos a leer señales sutiles de malestar o sobreestimulación, y a intervenir sin invadir, respetando sus tiempos.
· Adaptación del espacio: creamos entornos con baja carga sensorial, rincones de regulación y materiales acordes a sus intereses, convirtiendo el lugar en un refugio seguro.

Poco a poco, la confianza ganada permitió que pasaran del aislamiento a la participación activa.


  1. ¿Qué le dirías a una familia que acaba de recibir un diagnóstico y no sabe por dónde empezar?

Les diría, desde el corazón, desde mi experiencia como madre de una niña con esta misma condición y desde la experiencia en «Aprendiendo a Crecer»:

«No están solos, y este diagnóstico no redefine el amor que sienten por su hijo ni lo maravilloso que él es. Respiren. El camino no es una carrera, es un aprendizaje mutuo.»

Les sugeriría:

  1. Observen antes de actuar: su hijo sigue siendo el mismo de ayer. Sigan conectando con él a través de lo que le gusta; ahí está la puerta de entrada.
  2. Busquen acompañamiento, no soluciones mágicas: rodéense de profesionales respetuosos y de otras familias que ya transiten este camino. El apoyo entre pares es un salvavidas.
  3. Confíen en su instinto: nadie conoce más a su hijo que ustedes. No deleguen su voz; ustedes son sus mejores defensores.
  4. Cuídense también: para sostener a otro, hay que estar sostenido. Los pequeños avances llegan cuando hay espacio para el descanso y la esperanza.

Y sobre todo: dense permiso para celebrar cada paso, por mínimo que parezca. Su hijo no se está «quedando atrás»; está construyendo su propio camino, y ustedes serán el suelo firme que lo sostenga.


  1. ¿Qué sueñas para el grupo en el tercer año?

Para el tercer año, sueño un grupo que sea un modelo de sostenibilidad y pertenencia.

Sueño que los niños que comenzaron siendo tímidos o retraídos ahora sean guías naturales para los nuevos que lleguen, creando una red de apoyo entre pares. Sueño con voluntarios con más herramientas y estabilidad, donde la formación continua les permita no solo acompañar, sino también investigar y sistematizar lo que aprendemos para compartirlo con otras iniciativas.

Visualizo encuentros donde las familias ya no lleguen con angustia, sino con la certeza de que tienen un lugar donde su hijo es celebrado. Y sueño con poder abrirnos más a la comunidad: que escuelas, vecinos y otros espacios nos conozcan y derribemos juntos barreras, demostrando que la inclusión no es un ideal abstracto, sino algo que construimos en cada juego, en cada mirada y en cada encuentro, donde lo aprendido siga creciendo mucho más allá de nosotros.


  1. Si tuvieras que definir con una palabra lo que significa este grupo, ¿cuál sería?

Siento que la palabra sería: Hogar.

No solo un espacio físico, sino un lugar donde cada niño, familia y voluntario encuentra aceptación sin condiciones, ritmo sin prisa y la certeza de que pertenece tal como es.

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Elena Fernández Silva
Elena Fernández Silva
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2 comentarios

  1. Gracias Elenita, por esta entrevista a Mercy, «la pequeña grande», por compartir en esta entrevista su entrega y sus sueños a este Programa en Cáritas Pinar del Río. Desde su trabajo, primero como voluntaria del Programa y desde hace ya dos años como Coordinadora, su amor, nacido de su fe en Cristo y de su vivencia personal, unido a su profesionalidad, hacen posible que todos los que estamos cerca de ella, nos sintamos más cerca de estos niños especiales y de sus familias. Que el Espíritu Santo continúe animando a Mercy y a cuántos forman parte de este grupo para seguir acompañando en el camino del crecimiento a los niños y sus familias.

  2. Muchas felicidades por la dedicación,el amor y la tolerancia que pones en lo que haces,eso habla de un gran corazón,dios bendiga tu trabajo y a todos esos niños que solo son diferentes pero muy especiales,en el verdadero sentido de la palabra❤️

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