Historias que marcan el alma y los sueños.
Por: Elena Fernández Silva, comunicadora de Cáritas Pinar del Río
Historias de vida desde la comunidad El avioncito, enclavada en el Reparto Hermanos Cruz de la ciudad de Pinar del Río desgarran el alma.

Pinar del Río, 1ro de octubre del 2022 – Historias de vida desde la comunidad El avioncito, enclavada en el Reparto Hermanos Cruz de la ciudad de Pinar del Río desgarran el alma. Según algunos de sus moradores nunca habían vivido una catástrofe como la del pasado 27 de septiembre.
Las palabras no pueden describir el miedo de quienes perdieron sueños, esfuerzos, casas, techos, ropa, árboles y hasta animalitos. El huracán Ian, con vientos superiores a los 200km/h modificó totalmente el panorama de ese asentamiento, que de por sí tenía un fondo habitacional muy vulnerable.
Cuentan que no imaginaron que Ian entraría con tanta furia. En la madrugada, ya sin fluido eléctrico, comenzaron los vientos. Fueron tan fuertes que hubo quienes tuvieron que abandonar sus casas para refugiarse con algún vecino y desde la distancia ver como las fibras volaban y todos los bienes se mojaban.

Hasta allí, donde parece no brotar la esperanza llegó un equipo de Cáritas Cuba para acompañar y mirar con los ojos del alma los daños y necesidades más urgentes.
Una gestión necesaria
Desde que Ian amenazaba con arremeter fuertemente el occidente del país, Cáritas Cuba activó su programa de Emergencia y Ayuda Humanitaria para servir a los más necesitados tras el paso del huracán.
El área devastada en Pinar del Río es muy extensa por lo que desde hace varias jornadas el equipo de Cáritas diocesana realiza el levantamiento de las principales afectaciones, un proceso esencial para distribuir la ayuda a las familias con más necesidades.
El diácono José Vicente Concepción, director de Cáritas Pinar, comenta que a unos 300 módulos de comida y aseo personal que tenía la diócesis se sumaron otros, donados por servicios de comedores del Programa de Personas Mayores, como parte de una primera ayuda que será continuada en la medida que aumenten los fondos, llegue ayuda en correspondencia con las necesidades de los damnificados y avance el proceso de identificación de daños a causa del potente huracán.

En Pinar del Río los mayores estragos se concentran en las viviendas, sobre todo en la caída total o parcial de techos, y como consecuencia de ello se perdieron bienes personales, ropa, colchones, muebles y equipos electrónicos. Hasta el momento no hay fluido eléctrico, la conexión a internet es inestable y el acceso al agua potable es muy limitado.
En medio de esta difícil realidad Cáritas se hace presente y seguirá compartiendo la misión de la Iglesia, un servicio a la comunidad.
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