GAM: apoyo y esperanza para quienes viven con VIH

Texto y fotos: Equipo de Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa

Acompañar y orientar, transmitir afecto, paz, alegría y optimismo a quienes fueron tocados por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), son las motivaciones que inspiran el trabajo en el programa de apoyo a las personas que viven con VIH-SIDA, sus familiares y amigos.

entrevista vih sida caritas guantanamo

Con esos propósitos, sus animadores y formadores en la diócesis de Guantánamo-Baracoa regalan tiempo y amor para ayudarlos a elevar la calidad de vida y a enfrentar los estigmas sociales.

Así lo refiere Ana Rosa Castro Beltrán, coordinadora de este programa que surge en 1996, antes de la institución de la Diócesis, y constituye uno de los más antiguos de Cáritas.

  • ¿Cómo desarrollan esta labor en los Grupos de Ayuda Mutua?
  • El trabajo tiene dos vertientes: la primera es con las personas diagnosticadas, a partir del conocimiento de la contaminación con el virus, y consiste básicamente en brindar la ayuda psicológica para asumir la nueva condición serológica y lograr una vida más plena.

Nosotros los orientamos y ayudamos a elevar la autoestima, para que asuman la infección con el VIH como una enfermedad crónica transmisible. Les enseñamos a auto-cuidarse, la importancia de la administración de los antirretrovirales de manera sistemática, el descanso necesario, el abandono de hábitos tóxicos, la dieta balanceada y la protección en las relaciones sexuales. Si cumplen estas reglas esenciales en su tratamiento, pueden alargar la existencia y vivir con bienestar.

La otra vertiente es orientar a los familiares y amigos en pos de lograr la aceptación de sus seres queridos, para evitar el aislamiento y la pérdida de la autoestima. Asimismo, tratamos de eliminar los sentimientos negativos, muy comunes en los primeros momentos del diagnóstico.

entrevista vih sida caritas guantanamo grupos ayuda mutua
  • Existen tres Grupos de Ayuda Mutua en la Diócesis, que funcionan en parroquias de Guantánamo, Jamaica y Baracoa, ¿cuántos beneficiarios tiene hoy el Programa?
  • Tenemos el Grupo de Ayuda Mutua “Hermanos en la esperanza”, de Guantánamo, con un promedio de 20 años de fundado y unos 25 integrantes, cuyo funcionamiento —el cuarto domingo de cada mes— es bastante estable. El grupo de Baracoa fue el segundo que se formó y cuenta con 31 personas, que se reúnen cada tres meses. También tenemos el Grupo de Ayuda Mutua de Jamaica, creado hace dos años, el cual cuenta con unos 20 miembros y se encuentra dos veces al mes. En total, acompañamos a unas 76 personas, aproximadamente.
  • ¿Qué actividades realizan en estos grupos?
  • Nosotros iniciamos los encuentros con una oración y siempre llevamos un tema principal para prepararlos; además, hacemos juegos, dinámicas de participación y otras iniciativas.

También realizamos paseos, celebraciones por el Día de las Madres y de los Padres, la gala por el Día Mundial del Sida cada primero de diciembre, entre otras actividades, en las cuales compartimos la amistad, la mesa, mensajes de esperanza y mucha alegría.

  • ¿Cómo influye el apoyo familiar en el estado psicológico y físico de estas personas?
  • Este virus destruye el sistema inmunológico de los contagiados, y la esfera psicológica incide en la capacidad de mantener la inmunidad del organismo. Por eso, si la persona se deprime, baja el sistema inmunológico y se torna más vulnerable para ser atacada por cualquier enfermedad oportunista, como la tuberculosis, diferentes tipos de cáncer, entre otras que pueden provocarles la muerte. Por supuesto, quien dispone de ayuda y comprensión de sus familiares y amigos, muestra una mejor evolución al tratamiento.
  • Imaginamos que es difícil llegar a estas personas, porque acuden a los grupos con heridas de todo cuanto sufren desde el diagnóstico. ¿Cuáles son algunas de las situaciones que ustedes enfrentan en su atención?
  • Hemos afrontado diferentes casos. Algunos, en los primeros momentos de la detección del VIH, no quieren comprar los medicamentos en la farmacia o evaden las consultas para no ser identificados como seropositivos. También en nuestros grupos de ayuda mutua conocemos a personas que no quieren dar la noticia del diagnóstico a la familia, para evitarles sufrimiento o porque temen ser rechazados por sus seres queridos. Ellos tratan de apartarse para no ser señalados y condenados por tener el VIH. Es muy duro sentir el repudio social.

Por eso reitero que para estas personas, el vínculo familiar y amistoso es muy importante, de ahí el trabajo con todos para que comprendan las diferentes situaciones que conducen al contagio y la necesidad de ofrecer apoyo y cuidado a los seropositivos.

  • A partir de la labor desarrollada, ¿considera que los grupos de ayuda mutua favorecen el cambio de percepción y conducta hacia el VIH?
  • Sí, hemos concientizado sobre la necesidad de no enfermar a otras personas, así como sobre el autocuidado y la mayor adherencia al tratamiento con los antirretrovirales, dos factores esenciales para alargar la sobrevida. También cultivamos la unión y buenas relaciones entre los integrantes del grupo: ellos están al tanto unos de otros, conocen del estado de salud de cada miembro y de sus familiares… hoy somos una gran familia. El programa de atención a las personas que viven con VIH colabora además con Salud Pública, en algunas de sus actividades de formación y prevención. En nuestros Grupos de Ayuda Mutua estamos abiertos sin distinción alguna a cuantos necesiten apoyo como pacientes, familiares o amigos.

La motivación es estar presentes en sus vidas, transmitirles optimismo, conocimientos y contribuir al bienestar de estas personas que merecen vivir y desarrollarse de manera plena en la sociedad

Visitas: 2

Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa
Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa
Artículos: 153

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *