Fundadores de un taller de artesanía: vivencias de un encuentro simbólico

Por: Katiuska Fournier de la Cruz
La artesanía las unió hace más de 2 décadas. Eran tiempos con menos canas y mucha vitalidad para emprender ideas creativas que transformaran sus rutinas y complacieran los múltiples gustos de seguidores de sus obras.
Ellas son las fundadoras de los talleres de artesanía en la diócesis de Guantánamo-Baracoa, mujeres activas y curiosas por la belleza de pequeñas piezas de singular utilidad para el hogar.
Tras la pandemia y molestias físicas de la longevidad, desarrollan su talento desde casa y se intercambian ideas y patrones de piezas manuales por medio de la telefonía y redes sociales.

Reencontrarse es siempre un hecho emotivo en el cual trascienden las sonrisas, los abrazos, los consejos de autocuidado y más.
Antes de Navidad, el equipo de formación del Programa de Personas Mayores de Cáritas acoge su encuentro, una cita que rememora lazos y compromisos, alegrías y sueños.

Es hermoso verlas contar sus historias de vida, sus ingenios acicalados de reciclaje, las escenas donde protagonizan poemas, cuentos, adivinanzas; y aquellas en las que participan de la reflexión, los juegos y dinámicas de sus animadores.
Lucen con orgullo sus setenta u ochenta y pico de años junto a la destreza de mentes y manos dispuestas a dar en la vejez frutos de provecho y deleite.

«Debemos encontrarnos de manera más seguida. Al menos reunirnos una vez por mes»-expresa Matilde con sus ojazos inquietos.
«Cuando nos vemos me siento tan feliz que olvido las penas. Desde mi comunidad enseño las habilidades aprendidas en el taller a algunas vecinas y eso me estimula mucho, aíslala soledad y pensamientos negativos.» -dice Tays con su voz delicada.
» He preparado una sorpresa para ustedes hoy. Les he traído un joyero confeccionado con materiales reciclados y foamy para hacer una rifa. Les compartiré el patrón de este también.» – comenta Elba, la actriz del grupo.
» Yo quiero regalar una postal con filigranas a Matilde por toda su disposición para enseñarme»-agrega una de sus aprendices.
Cada una muestra las obras más recientes de su trabajo manual: adornos para la estética del hogar de variado tipo y tamaño, junto a los pasos de sus enseres y hechura.
Una promesa quedó pactada: retomar encuentros presenciales en la parroquia Santa Catalina de Ricci y estimular a mujeres jóvenes a participar de este espacio que promueve arte, aprendizaje, amistad y emociones positivas.
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