Familia y soledad del anciano, puntos centrales en taller sobre vulnerabilidad

Texto y foto: Roberto Alfonso Lara

Cienfuegos, 2 de noviembre de 2021— Tras ocho meses de inactividad asociada a la pandemia de Covid-19, Cáritas Cienfuegos retomó recientemente el Taller Nacional de Formación sobre Vulnerabilidad y Dependencia en las Personas Mayores, para hablar esta vez de la familia, la soledad del anciano y la participación social.

“En una primera sesión, se abordaron los conflictos familiares desde el punto de vista médico y, luego, iluminados por el magisterio de la Iglesia, nos adentramos en la naturaleza de la familia y su participación social, a partir de la importancia que el Antiguo y Nuevo Testamento conceden al papel de los padres y a su acompañamiento, así como al cuidado del padre y de la madre, y a la atención de los ancianos”, dijo María del Loreto Reyes Garriga, coordinadora del Programa de Formación General.

Las referencias al llamado de San Juan Pablo II a edificar la “civilización del amor” guiaron el encuentro, bajo las premisas de amar en familia, procurar la unidad a través del perdón y buscar siempre a Jesús como mediador de paz ante cualquier conflicto.

“Todo ello —apuntó Reyes Garriga— ayuda a cultivar virtudes en el seno del hogar y redunda en la construcción de familias, comunidades y sociedades mucho más saludables. Para el voluntariado de Cáritas Cienfuegos son asuntos relevantes, pues ya no solo se trata de visitar a los beneficiarios, sino de estar y permanecer; de transmitir alegría y promover ambientes de respeto hacia los adultos mayores”.

Un punto fundamental del taller fue el rol de la familia como célula básica de la sociedad y la confluencia en ella de varias generaciones, con sus discrepancias, confrontaciones y dinámicas. Para disertar sobre el tema se contó con la participación del Dr. Alfredo Espinosa Roca, diácono permanente y especialista en Medicina Interna, con gran experiencia en el campo de la Geriatría.

“Debatimos acerca de algunas herramientas para identificar y afrontar situaciones de conflicto, de manera que podamos contribuir a mejorar la calidad de vida de los ancianos y evitar que se sientan marginados o presos de la soledad. Para ello es imprescindible lograr esa armonía intergeneracional en la familia y elevar el autoestima de sus miembros más longevos, incluyéndolos en la formación y educación de las nuevas generaciones”, concluyó.

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