Epifanía de la ternura.

Guantánamo, 11 de enero del 2023 – Tengan salud todos-expresa Felipe- y una nube de manos y sonrisas le saludan y agradecen.

Una sorpresa le espera a él y más de 50 personas, beneficiarios y voluntarios de tres comedores diocesanos de la parroquia La Milagrosa, en la ciudad de Guantánamo.

En compañía del Niño Jesús, María, José y el buen sabor de un Evangelio que inspira la fraternidad, el equipo de Cáritas desató alegrías entre los preferidos de Dios y la gracia de compartir mesa, juegos y regalos.

Un sinfín de historias de vida valiosas preservan estos rostros, con sus añadidas experiencias, tristezas, añoranzas y vulnerabilidades. Algunos cargan sus muletas, como Felipe, otros las heridas de un presente que les priva de mucho y les satura de preocupaciones y soledades. Por eso la cita transforma y anima. Por eso la mañana se encapricha en devolver esperanzas y esparcir gozos.

El patio deviene en escenario y según colores de su vestimenta bailan, cantan y versionan pasarelas.
A sus manos llegan regalos, fruto del donativo de voluntarios decididos a ser siempre puentes de ayuda a las generaciones de más edad.


Para finalizar, un almuerzo diferente al habitual servicio que reciben como beneficiarios del Programa de Personas Mayores de Cáritas, por sus ingredientes benditos: la unión y celebración de la vida, la ternura de un voluntariado comprometido con el bien de los ancianos.

Marchan con semblantes iluminados de gratitud y entusiasmo, la despedida se antoja larga, se dilata la felicidad compartida.

Una huella de satisfacción matiza la memoria hasta la próxima cita.
Qué sucederá? Quién sabe?
Dios mueve sus dedos y motiva placeres entre canas, mientras, la certeza de cada invitación atrae a ancianos como Felipe, Reynaldo o Maritza con sus muletas o achaques al espacio donde su voz y dones son abrazados.
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