En la Jornada mundial de las misiones: bendigamos las manos del voluntariado
Por: Lianet Fundora Armas comunicadora de Cáritas Matanzas

“La misión de los discípulos y de toda la Iglesia es la prolongación, en el Espíritu Santo, de la misión de Cristo; una misión que nace del amor, se vive en el amor y conduce al amor”, expresó el Papa León XIV en su mensaje para la 100.ª Jornada Mundial de las Misiones.
Al leer sus palabras no puedo dejar de sentir admiración por el voluntariado de Cáritas que durante estos días ha vivido con ternura infinita la entrega de la ayuda humanitaria procedente de Estados Unidos, todo ello sin descuidar el resto de los servicios y proyectos.


Pienso en la parroquia de San Antonio de Padua (Cabezas) donde los kits de aseo y alimentos se descargaban, mientras el comedor ofrecía el almuerzo a los adultos mayores; recuerdo a los voluntarios de Bermejas recibiendo en el templo a los beneficiarios; y admiro a los de la comunidad de San Francisco de Paula, por la disposición de servir más allá del cansancio.
Sin dudas son estos hombres y mujeres de fe los brazos extendidos de una Iglesia viva, testigos de una fe que se transparenta en obras, que más allá de brindar asistencia a un necesitado procura dignificarle.


En estos días de amanecer antes del Sol, de calzarse las sandalias para emprender el camino de la misericordia, uno comprende que la fortaleza del voluntariado viene del Señor y en ello consiste la luz que los distingue.
Recuerdo a Yuliet, Eduardo, José, Roberto, a Juana Molina, María Antonia, Alina, Armando y su hijo José Armando, Alexis, Samuel y tantos otros a quienes vi emocionarse, abrazar, perseverar.
Hoy especialmente vienen a mi memoria lo expresado por uno de los hermanos de Catholic Relief Services (CRS) que nos acompañó de forma cercana: “Experiencias como esta le cambian a uno la perspectiva profesional. Ha sido extraordinario tener la oportunidad de ver a las personas que reciben las ayudas y apreciar el compromiso de ustedes.

“De acá nos llevamos las historias contadas y cómo a pesar de haber sido días de mucha actividad sus rostros estaban felices. No solo entregan cada caja, la abren, explican y conversan con el beneficiario, le escuchan… En nombre de CRS les agradecemos que nos hayan permitido entrar en la intimidad de sus parroquias. Para nosotros compartir con ustedes es más que cualquier estudio, son instantes que se graban en el corazón”.
Desde Cáritas Matanzas rogamos a nuestro Padre Celestial que nos conceda fortaleza y vocación misionera para llevar, como nos exhorta el Sumo Pontífice, “el Evangelio del amor de Dios a todos”.




Visitas: 0

