Fotos: Lourdes Abuin

Por: Lianet Fundora Armas

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En la parroquia Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, perteneciente a Unión de Reyes, el grupo de animación sociocultural tiene un nombre que sobresale por su originalidad: “Hijas privilegiadas de Dios”.

Las mañanas de los sábados son precisamente ese espacio donde cobra significado el calificativo que distingue a estas mujeres del Programa de Personas Mayores, de Cáritas. Allí meditan acerca del evangelio del día, comparten dinámicas que consolidan su fe y permiten que florezcan los más hermosos sentimientos en la vejez.

No obstante, para Ivonne Regal Rodríguez Alfonso, responsable de Cáritas parroquial y Evelín Estévez, animadora de dicho grupo, el encuentro de ayer resultó diferente. La coincidencia de celebrarlo justo el día en que la Iglesia Católica recuerda el valor de los abuelos y mayores, hizo de esta cita una oportunidad para intercambiar testimonios.

“Cuando les preguntamos qué significaba para cada una ser abuelas y con cuánto amor llevaban ese título, respondían emocionadas. Escuchamos la historia de una beneficiaria que perdió a su hija y tuvo que asumir la responsabilidad de cuidar a sus nietos. Nos comentaba que estaba viviendo la experiencia de ser madre por segunda vez, en esta ocasión con una connotación distinta, pues dio a luz muy joven y ahora los años vividos le permiten apreciar todo desde una perspectiva nueva”, relató Ivonne.

El Papa León XIV en su mensaje con motivo de la V Jornada Mundial de los abuelos y los mayores nos recuerda precisamente la importancia de no olvidar el legado de quienes devienen sostén y amor: “¡Cuán a menudo nuestros abuelos han sido para nosotros ejemplo de fe y devoción, de virtudes cívicas y compromiso social, de memoria y perseverancia en las pruebas!”.

El Programa de Personas Mayores en la Diócesis de Matanzas sabe que el rostro de Dios se refleja en ese abrazo donde se reverencia la ancianidad.

Desde la parroquia San Juan Bosco, en el poblado de Torriente, la celebración de esta jornada inició mucho antes con los acostumbrados cumpleaños colectivos de quienes diariamente reciben el servicio de comedor. Allí la espiritualidad de la oblata Hilda Matheu y su equipo ha sido luz para quienes necesitan sentir la ternura de la Iglesia que acoge y acompaña.

Por su parte, el grupo de animación sociocultural de La Catedral (Matanzas) y hermanos Bautistas reflexionaron el viernes último sobre el papel de los mayores en la comunidad y en la sociedad; mientras que en Itabo los pequeños de la Catequesis homenajearon a los ancianos.

Intercambios intergeneracionales, debates, manualidades, visitas a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad, forman parte de las actividades que próximamente permitirán poner de manifiesto esa actitud a la que el Sumo Pontífice nos llama: “la fidelidad de Dios a sus promesas nos enseña que hay una bienaventuranza en la ancianidad, una alegría auténticamente evangélica, que nos pide derribar los muros de la indiferencia, que con frecuencia les aprisionan”.

¡Pidamos al Señor un corazón misericordioso para contemplar nuestro propio reflejo en la mirada de quienes han vivido más!

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Equipo de Comunicación de Matanzas
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