El voluntario como instrumento de Dios.
Texto: Yaquelín Reyes Caíñas.
Foto: Archivo Diocesano.
Granma, 13 de diciembre de 2019,- El programa de Ayuda Humanitaria que ofrece Cáritas va dirigido siempre al más necesitado: esa persona que carece de muchas cosas imprescindibles para la vida; que ante una enfermedad se entristece, se deprime y se desespera y desespera a la familia que por atender a esa persona no puede trabajar y desarrollar a plenitud sus potencialidades.
En la ciudad de Manzanillo, por ejemplo, actualmente se atienden unas 130 personas, divididas entre las diferentes comunidades. De ellas, 119 permanecen postradas por enfermedad, y a unas 24 se les brinda ayuda sistemática con suministros de culeros desechables para adultos.
Dentro de los insumos con más demanda para este Programa en las oficinas de Cáritas pueden mencionarse los medicamentos, los colchones anti escaras, las sillas de ruedas, los propios culeros desechables para adultos encamados, entre otros.
Cada caso impacta por la vivencia personal, sobre todo en las comunidades del campo. La mayor parte de los beneficiarios de ayuda humanitaria son ancianos que viven solos y/o con situaciones severas de salud (ciegos, con movilidad incapacitada, etc.); personas con trastornos psiquiátricos; otros con contingencias personales muy puntuales (generalmente fruto de una situación económica muy vulnerable, por bajísimos o nulos ingresos); madres que crían a sus hijos solas; o personas con enfermedades crónicas cuyo medicamento habitual se haya desaparecido del sistema de farmacias nacional.
Todos y cada uno de ellos son atendidos, escuchados, asesorados y asistidos en caso de que se cuente con los recursos para ayudarles ante la situación que presentan, sin distinguir si son o no miembros de la Iglesia.
El voluntario de este programa, como instrumento de Dios, llega para fortalecer y reanimar con su presencia esa ayuda humanitaria como muestra de compañía.
Los voluntarios sienten fuertes motivaciones al ofrecer al necesitado no solo esa ayuda material, sino también ese mensaje esperanzador, que alienta con una sonrisa y un simple abrazo.[S1]
Y es que los voluntarios han de mirarse como instrumentos de Dios para contagiar de alegría y esperanza. Es una invitación a acercarnos con un corazón sensible y vulnerable al dolor de los hermanos.
COMENTARIO ÚNICO: Este texto sale der dos textos que hablaban de la ayuda humanitaria en lugares en específico, pero lo que quisiera es aprovechar de ambos materiales los párrafos en los que hablas de manera general sobre el voluntariado en el Programa de ayuda humanitaria, pare hacer una especie de Comentario sobre ese tema.
Si te parece bien, podrías sumarle unos parrafitos más (2, 3, los que necesites) en los que hables por ejemplo acerca de en qué consiste la labor del voluntario de ayuda humanitaria, o sea qué hacen (por ejemplo, algunos visitan regularmente hogares, qué tipos de hogares; otros trabajan en las oficinas de las Cáritas Diocesanas o parroquiales, y allí reciben a diario sus “casitos”, gente que ya se le va haciendo habitual, que va a pedir un jabón, una medicina, pampers, ropa, algún dinerito).
Me parece bonito narrar eso, esa labor de hormiga que hace Cáritas más allá de los Programas estructurados alrededor de públicos etarios como niños, ancianos, personas con discapacidad.
De hecho, me parece quizá buena idea empezar diciendo que esta labor está en la génesis de la institución en Cuba, porque de hecho, así empezamos en los inicios de los 90´, nuestras dos primeras vertientes de trabajo, y que son aquellas por las que más la gente nos conoce e identifica aún, son los desayunos y almuerzos a los viejitos y precisamente la ayuda humanitaria del día a día, dando a la gente necesitada medicamentos, ropita, algún artículo de aseo que se pudiera, etc. Eso, que fue el inicio, subsiste aún hoy y es también muy importante.
Luego pudieras mencionar algo que tienes en los párrafos del texto, que lo que en un inicio fue más bien asistencia económica, derivó muy prontamente en acompañamiento, visitas a los hogares, apoyo espiritual y emocional, y que eso, más que lo material, la gente sola o necesitada lo agradece mucho.
En fin, organiza la información en el orden que estimes conveniente, pero me gusta lo que has escrito en general para hablar del voluntariado del programa y del programa en general, y quisiera aprovecharlo.
Y podrías mandarlo con una foto de cualquier voluntario de este programa, preferiblemente que se vea atendiendo a alguien, o visitando a un beneficiario, y me pondrías nombre del voluntario y de qué lugar es, para ponerlo en el pie de foto.
[S1]Párrafos similares de dos textos distintos: fundir la idea para no ser repetitivo.
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