El verdadero amor procede de Dios

Texto y foto: Equipo de Comunicación Cáritas Guantánamo-Baracoa

Rodolfo Figueras Pérez está convencido de que donde está el amor, está Dios. Por eso cuando Cáritas proyectó el comedor para personas mayores en Punta de Maisí se ofreció como voluntario y vinculó a su familia al servicio benéfico. Hace tres años, cada amanecer de martes lo dispone a la búsqueda de leña o carbón para preparar el almuerzo a más de una veintena de beneficiarios, a quienes cocinan su esposa Doralis Matos y su hermana Deisy Figueras Pérez.

Hermanos voluntarios

“La mano de Dios está en esta obra, por eso ayudo en todo lo que pueda y no importa que el sol queme, que llueva o queden lejos las casas de los abuelitos postrados o los más ancianos. Me siento contento con esta experiencia —que es muy hermosa— y percibo como ganancia el amor que me retribuyen ellos”.

La historia humanitaria de esta familia comenzó hace más de una década, cuando decidieron apoyar a las hermanas de la congregación Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul, y convirtieron la casa de Rodolfo Figueras Pérez en una de las siete de esa zona semidesértica de Maisí que también garantiza el desayuno de veinte niños.       

Casa comedor de Punta de Maisi

Cuando en octubre de 2016 el huracán Mathew arrasó con municipios de la geografía guantanamera y la comunidad de Punta de Maisí resultó una de las más devastadas, Rodolfo y su familia triplicaron las labores. En medio de condiciones climáticas adversas, del derrumbe de sus viviendas y del propio comedor para personas mayores creado por Cáritas, siguieron cocinando para los demás.

“En aquellos momentos el equipo de Cáritas se esforzó mucho para hacernos llegar los alimentos, nos aumentaron a cuarenta los beneficiarios del comedor y también nos ayudaron espiritualmente al darnos ánimo en medio de aquel sufrimiento y la desolación. Reconstruimos una cocina temporal, reparamos una parte de la casa y mantuvimos nuestro servicio.”   

Casa comedor Pta Maisi 2

En fechas importantes como la Navidad, estos voluntarios preparan cenas especiales e invitan a los beneficiarios a compartir charlas con alegría para agradecer y crecer en el amor hacia Dios y el prójimo.

“Es bueno servir en este camino de ayuda y fraternidad”, asegura Rodolfo. Grandes razones y dichas muestra este hombre en sus palabras y actos porque, como asegura nuestro Señor: “Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy en medio de ellos”.  

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Comunicación de Cáritas Guantánamo-Baracoa
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