“El querer de toda la familia”

Por: Enmanuel Santos

“Él llegó de la escuela, se quitó la ropa y se acostó en la cama a llorar. No quería bañarse y ni quería comer. Se levantaba a las 6am y se vestía porque quería irse para la escuela”, nos contaba con lágrimas en los ojos Raquel García Aguilar al recordar el momento en que su hijo con Síndrome de Down, Deivi Rodríguez García, tuvo que salir de la escuela Manuel Ascunce, a los 25 años de edad.

Pero esta camagüeyana, excelente madre y esposa, no desistió en la búsqueda de un lugar donde él hallara la felicidad. Así estuvo batallando hasta que le hablaron del proyecto «Tú tienes valor», que lleva Cáritas Cuba en Camagüey, donde Deivi, junto a muchos otros niños iguales a él se realizan desde sus diferentes habilidades artísticas, a la vez que sus padres se acercan, agradecidos, a Dios.

Raquel, ¿cómo fueron esos años de tu hijo en las escuelas?

– Él entró a los 5 años a la escuela especial Camilo Cienfuegos, de ahí lo pasaron para la San Mateo, en la Avenida de los Mártires. Ese local lo agregaron a una escuela primaria, por lo que se tuvieron que ir de allí. Entonces nos hablan de la Manuel Ascunce, que tenía el objetivo de enseñarle a los niños artes manuales y otras habilidades. Mi hijo aprendió allí a hacer alfombras, a trabajar con naturaleza muerta y papier maché, entre otras cosas.

Por la escuela tenían jornadas muy emotivas. Él estaba activo y útil; pero las cosas fueron cambiando y un día nos dijeron que Deivi debía salir porque ya tenía 25 años. Nosotros, los padres, hicimos una carta diciendo que cómo era eso posible cuando se habían comprometido a mantener aquellos que tuvieran mejores habilidades. Pero no hubo respuestas.

-¿Así llegaste al proyecto de Cáritas?

Yo viví los momentos más difíciles de mi vida cuando mi hijo salió de la escuela a los 25 años. Él se transformó, se deprimió. Cuando me avisaron de este proyecto de la iglesia, tres años después, vi el cielo abierto. Al ir a la primera reunión, él se reencontró con muchos de sus compañeritos de la escuela anterior y eso fue emocionante. Ellos se abrazaron, lloraron; como el que tiene un familiar lejos hace años y lo reencuentra. Es una lástima que no estén todos sus compañeros. Pero igual se han insertado otros nuevos, que es como si se conocieran de toda la vida. 

-¿Qué es lo que más te gusta de que Deivi forme parte de «Tú tienes valor»?

En dos días ellos montan una obra de teatro en el taller. Hacen ruedas de casino, vals, etc. Él baila, canta… pero le gusta más bailar y baila lo que sea, lo mismo casino que pilón. Lo mejor ha sido el amor, el empeño y el esfuerzo con que los animadores preparan las actividades. Solo almas buenas son las que luchan por estas criaturas con tanta entrega, dedicación. Por eso son merecedoras de la admiración de todos nosotros.

-¿Qué sientes cuando ves a tu hijo actuando?

-Lo mismo lloro que me río.

-¿Y las jornadas del Down?

Esas jornadas han sido muy bonitas, emotivas. Hemos visto cosas que los niños han hecho que nunca creímos lograrían. Con este proyecto ellos pasean, disfrutan. Las familias que vamos coincidiendo en el proyecto llegamos a ser como una gran familia. Cuando hay alguien enfermo lo llamamos, siempre estamos atentos, si hay una actividad nos avisamos, hemos hecho almuerzos, etc.

A los muchachos todo lo que sea diversión les da la alegría más grande del mundo y nosotros olvidamos la cantidad de problemas que tenemos y bailamos…, nos ponemos a la par de ellos. No te puedo decir cuál es mi actividad preferida porque todas han sido maravillosas.

-¿Crees entonces que es necesaria una jornada del Down?

-Claro, es importantísimo. Hay que invitar a otros padres de niños Down, aunque no pertenezcan al proyecto. Nos sentiríamos como una gran familia. Eso puede dar un cambio a la vida de los padres y de los niños, al ver lo que hacen otros iguales a ellos. Necesitan integrarse.

-¿Dirías algo a las madres que piensan en el aborto al saber del problema con que nacerá su niño?

-Antes de Deivi, yo nunca tuve roce con un niño con esta patología. Tuve un parto complicado porque él se formó sentado. Convulsioné en la mesa, él nació cianótico, no lloró en el momento y hasta creí que estaba muerto, pero gracias a Dios no fue así.

Yo le agradezco a Dios el hijo que me ha dado, porque con él he vivido los momentos más felices, he conocido lugares y he disfrutado como yo nunca pensé; como por ejemplo cuando fuimos al Cobre,  donde le hicieron Misa, lo bendijeron, aquello fue una maravilla.

No niego que cuando lo vi al nacer me impresioné, y pensé en mi hija mayor que estudiaba en la Universidad de las Villas, que empezó a viajar todas las semanas a Camagüey para ver a su hermanito, por lo que le dedicaba poco tiempo a sus estudios y le trajo problemas. Tuve incluso ideas malas de acabarme yo junto con él, pero Dios me sostuvo y nos protegió. Él me dio la fuerza. Y yo le doy infinitas gracias porque a Deivi todo el mundo lo adora. Es el querer de toda la familia.

Deivi familia Down Camaguey convert.io 1

Visitas: 1

Santos Rodriguez
Santos Rodriguez
Artículos: 4

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *