El puente de la resiliencia: Crónica del encuentro diocesano de formación en Cáritas Matanzas
Fotos: Lourdes Abuin
Por: Lianet Fundora Armas

“Jesús, tú que prometiste vida eterna y también el ciento por uno en este tiempo, gracias por llamarnos a esta misión diocesana. Que esta formación nos haga profetas de tu gracia, testigos de tu victoria y signos de tu reino. Ayúdanos a no buscar los primeros puestos, sino a ofrecer lo último de nosotros mismos, sabiendo que en tu lógica los últimos serán los primeros”.
Con esta oración animadores, formadores y coordinadores de los programas Aprendiendo a crecer (Aac) y de Personas Mayores (PPM) pusieron en manos de Dios la más reciente formación diocesana, que tuvo como fundamento el Evangelio según San Marcos, donde Jesús también revela que el camino de quienes dejan todo por servirle no será fácil, sino que estará lleno de persecuciones y desafíos.
Los participantes tuvieron un espacio de reflexión personal en el cual dieron respuestas a las siguientes interrogantes: ¿Qué significa para mí dejar casa, quehaceres, familia por el Evangelio en mi servicio de Cáritas?; ¿Cómo vivo las persecuciones (incomprensiones, cansancio, falta de ayuda, falta de recursos) como parte de esa promesa de recibir cien veces más? ¿En qué aspectos debo crecer en el servicio que doy, para que mi conducta refleje la santidad de Dios?
Entonces, alrededor del logo de Aac y PPM cada hermano pronunció en voz alta esa persecución actual que le circunda: falta de tiempo, el contexto difícil que vivimos, el miedo a no tener fuerzas para servir, o a que la paciencia y el ánimo flaqueen… Y luego, como signo especial colocaron en un corazón aquellos dones que entregan al Señor: comprensión, perseverancia, constancia, compromiso, sensibilidad, amor…
RESILIENCIA: EL ARTE DE INVENTAR Y COSECHAR ESPERANZA
Para el equipo de PPM uno de los momentos más significativos de la formación diocesana fue la intervención de la Lic. en Psicología y Máster en Educación Médica MSc. Maylín Ugalde quien invitó a reconocer las riquezas que llevamos dentro para comprender la dimensión de la resiliencia.
“Cuando somos resilientes ponemos de manifiesto esa capacidad de ser golpeados por las dificultades y a pesar de todo no rompernos. La similitud puede establecerse con las palmas reales, que tras el azote de la tormenta vuelven a mostrar su esbeltez cuando asoman los rayos del sol. Tenemos una fuerza interna que nos motiva a ser resilientes, a actuar y andar.
“Durante la etapa en que la Covid 19 nos obligó al confinamiento aprendimos el valor de la vida, el valor de estar. Es valioso que perdure nuestro positivismo, que tras los procesos difíciles salgamos fortalecidos”, aseveró la especialista.Insistió también en la importancia de identificar las necesidades de los adultos mayores, su deseo de trascender que implica escuchar sus historias de vida.
“El pasado a veces entristece y el futuro crea ansiedad, por lo tanto es preciso vivir el ahora y transmitir este sentido en las comunidades regocija y brinda bienestar. ¿Qué hacemos día a día para aprovechar el ahora?”, expresó Maylín.
La lluvia de ideas no se hizo esperar. Cada equipo parroquial expuso sus criterios y descubrimientos en el intercambio con adultos mayores, tanto en el servicio de comedor, como en los grupos socioculturales.
“Tenemos la misión de llenar el alma, de luchar contra la soledad. En el contacto con nuestros beneficiarios damos, pero también ganamos muchísimo espiritualmente. Agradecemos de modo especial al equipo de formación nacional de Cáritas Cuba por iluminarnos con el tema de este encuentro”, resaltó Isel Gómez Rendón, coordinadora diocesana de PPM.
Las parroquias de San José, en Colón; San Antonio, de Cabezas; así como los animadores de Cárdenas, dialogaron sobre sus experiencias y los futuros proyectos para brindar mejores servicios.
Al final de su intervención, Maylín desarrolló la técnica del puente, asociándolo con la resiliencia, pues resiste el paso del tiempo, soporta pesos y hace que la vida siga fluyendo de una orilla a otra…
Precisamente en un dibujo sobre una de estas estructuras emblemáticas de la ciudad matancera, cada participante colocó un fragmento de papel con aquella cualidad que le convierte en puente para su comunidad.
Por último, la psicóloga dejó grabada en el centro la palabra Fe, “esa que fortalece, guía y salva”.
Posteriormente, tuvo lugar una sesión de trabajo grupal que permitió identificar desafíos y anhelos del programa. Luego, a cada representante de las distintas parroquias se le entregó una mariposa de papel, cuyo revoloteo simbólicamente tenía su inicio la Santa Biblia. Así como ellas están llamados a volar para mantener viva la esperanza.
APRENDIENDO A CRECER PARA SERVIR MEJOR
¿Cuáles son las limitantes que tengo para el trabajo con el grupo al cual brindo servicio? ¿Cómo resolverlas? ¿Qué temas o actividades se pudieran tratar de desarrollar? ¿Quiénes pudieran cubrir esas expectativas? ¿Qué otras actividades pudieran realizarse en el grupo?
Las preguntas anteriores distinguieron el trabajo en equipo y el debate en la plenaria llevada a cabo por los miembros de Aac.
Los criterios coincidieron en que sensibilizar a las familias, establecer redes de apoyo, promover la integración de especialistas y encomendar al Espíritu Santo cada paso, resultan acciones imprescindibles.
“El beneficiario es protagonista de su historia. Tenemos la responsabilidad de velar por la calidad de cada encuentro, que no se pierda este espacio para llevarles calma a las madres y despertar sentimientos. Les pido que sueñen sus programas, siéntanse cercanos y esfuércense por conocer las particularidades y anhelos de cada familia”, expresó Evelyn Méndez Castelo, coordinadora diocesana de Aac.
Por su parte Lillieti Troya, psicóloga y formadora, dio las pautas para desarrollar un taller vivencial por el día de las madres.
La propuesta entregada a los responsables de cada comunidad está inspirada en la metáfora: Jardín de madres, ternura que florece entre espinas.
El mismo tiene entre sus objetivos ayudarles a descubrir que más allá de los instantes difíciles tienen raíces y brotes creciendo bajo la luz de la ternura.
El cierre de este encuentro formativo unió de nuevo a quienes impulsan los programas Aac y PPM. El aroma de las flores obsequiadas; la proyección de un audiovisual creado por Lissette Castillo, madre de uno de los beneficiarios del grupo ProfundaMente y la magistral interpretación del cantante Pedro Javier, despertaron emociones en un auditorio consagrado a ser instrumento de la Iglesia para anunciar el Reino, porque Cáritas evangeliza sirviendo.











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