“El nacimiento de un hijo es una fuente de alegría”
Equipo de Comunicación de Cáritas Camagüey
Camagüey, junio de 2022— El tercer domingo de junio cobra un sentido especial en esta bella Isla, donde celebramos el Día de los Padres. A ellos siempre los relacionamos con las aventuras de superhéroes, porque son los que se ponen la “capa” día a día para protegernos, educarnos y acompañarnos en el camino de la vida.
Nuestro proyecto camagüeyano de Cáritas es bendecido por el testimonio de muchos padres que han dado y dan todo por sus hijos. Orlando Luis Leyva es uno de ellos, a quien quisimos homenajear y agradecer el cariño que ha regalado siempre a sus cuatro hijos y especialmente, a su hija Leydi Luis Imelis, joven con características especiales y beneficiaria del programa “Aprendiendo a crecer” en Florida. Con ese padre floridano excepcional conversó nuestro equipo de Cáritas Camagüey:

—¿Qué sintió el día en que se convirtió en padre por primera vez?
—Fue una emoción muy grande y un regalo de la vida, porque mi primer hijo nació el mismo día de mi cumpleaños, yo cumplía 20. Es algo inolvidable, porque el nacimiento de un hijo es un regocijo para la familia, una fuente de alegría. Aumenta la familia y es un miembro a educar y a guiar por el camino de la vida, para que sea una persona de bien.
—No existe “una escuela” para formarse como buen padre, pero ¿qué principios tenías claro que no podían faltar al joven Orlando para ser buen papá?
—A pesar de mi corta edad, tenía una preparación por la escuela de Formación de Maestros y entonces, como se trabaja con los niños, teníamos ese conocimiento de cómo tratar con ellos y guiarlos en la vida. Yo decía: “Cuando tenga mi hijo o mis hijos, tengo que educarlos y enseñarlos a respetar, a tener buenos modales, a comportarse en cada lugar. Darle consejos e inculcar todos esos valores que se enseñan a las personas”.
—¿Cuánto ha significado tener una hija con características especiales como Leydi?
—Eso me ha aportado mucho. Nosotros en la casa le enseñamos a leer, a cocinar, a sacar cuentas. La mamá es maestra también, y cuando tenía alguna actividad, pues Leydi quería hacer la tarea conmigo o si no, yo cocinaba y la mamá la atendía. Esa forma de enseñarle ha hecho que se desenvuelva como una persona plena, porque fuimos dando una atención más específica a sus conocimientos.
—Leydi también ha sido parte desde hace muchos años de nuestra familia de Cáritas Camagüey, ¿cuánto ha aportado eso para ella y su familia?
—Decirle Cáritas a ella es una alegría tremenda, por las actividades que se desarrollan, los juegos de roles, los libros que le dan para aprender artes manuales, el baile, el intercambio con los propios compañeros de ella, de iguales características. Ella se siente muy contenta con eso y nosotros también.
—Un consejo para aquellos jóvenes que hoy reciben el regalo de la paternidad…
—Les puedo decir que deseen a sus hijos. Mi consejo es que dediquen su vida y se empeñen en educarlos y cuidarlos como es, para que puedan obtener una buena cosecha. Hay un proverbio que dice: “Sembrar no es obligado, pero recoger la cosecha sí”, entonces si tú lo crías bien, puedes recoger un hombre de bien.
La vida de Orlando es un regalo de Dios para sus hijos y su familia. Llega al corazón de todos para mostrarnos ese amor auténtico y entregado, pero siempre con la mirada en la misión más grande: la responsabilidad de formarlos y educarlos por el camino de la vida.
Visitas: 37

