El milagro de la ayuda compartida
Texto: Equipo de Comunicación Diocesano
Fotos y carta: Cortesía de voluntarios

Una atmósfera de auténtica cercanía y disposición solidaria marcó la distribución de ayuda humanitaria a setecientas familias de comunidades pertenecientes a la parroquia La Milagrosa, tanto del campo como de la ciudad, en la diócesis extremoriental de Cuba, Guantánamo-Baracoa.
La experiencia en la entrega mostró la eficacia de un ejercicio previamente organizado en el que los líderes de cada poblado compartieron esfuerzos en la descarga de los donativos procedentes de Estados Unidos a quienes, por sus vulnerabilidades, precisan con mayor urgencia esos alimentos y recursos de aseo.


En las comunidades beneficiadas de la zona rural del municipio de El Salvador, Sempré y Costa Rica el voluntariado logró distribuir la totalidad de los módulos en un mismo día pese a las inclemencias del tiempo y las dificultades de los caminos.
De esa forma, asentamientos como Tiguabos, San José y Sempré recibieron 100 módulos de alimentos e higiene mientras que Manantial, Ojo de agua, Santa Rita, Rancho Grande, Jaimanita, de Costa Rica, se favorecieron con 250 módulos también. En la zona citadina, sobretodo en barrios marginales, otras 350 familias obtuvieron esta ayuda por medio de los agentes pastorales de la institución caritativa.
En los parajes más intrincados los equipos de Cáritas hicieron las entregas de forma personalizada auxiliándose de medios de tracción animal, práctica en la que explicaron a detalle el uso de las lámparas, las pastillas de tratamiento del agua, entre otras, hecho valioso para las familias en pos del aprovechamiento de cada recurso.
La gratitud y alegría rebosaba los rostros de familias, voluntarios y líderes comunitarios; no faltaron quienes se acercaron al equipo de Cáritas Diocesana con palabras de aliento ante cada gesto generoso de una y otra nación que abre puertas a la fraternidad y compromiso con las personas en mayor necesidad.
Una carta: un latido de amor y gratitud
Andreisy comparte una emotiva carta en torno al ejercicio humanitario en su comunidad
Buenas tardes, noches o día, en la hora en que le llegue este mensaje.
Primero agradecerle a Dios por haber tocado corazones, segundo a todos los que de manera directa e indirectamente han participado en tan bella labor humanitaria, a los que han hecho posible se unan por medio de este puente amistoso para que lleguen a los cubanos estas bendiciones. Convencidos estamos de que Dios no nos abandona en tiempos difíciles, Cuando menos esperábamos llegó esa donación que más que alimentos forma parte de la fuerza del amor, la fuerza del deseo de ayudar a los más necesitados. Tenemos tanta fe como la que tuvo Jesús en el desierto al ser tentado por Satanás; tenemos tanta fe como la mujer que solo con tocar el manto de Jesús fue sanada; de que toda esa tribulación pasará. Seguros estamos de que seguiremos siendo colmados de bendiciones y bañados por la misericordia del Dios Todopoderoso.
Gracias una vez más al proyecto de Cáritas.
Con un saludo fraternal y un caluroso abrazo la comunidad de Ojo de Agua, en Costa Rica, sus pobladores y en especial Andreisy Zorrilla Arias les estaremos eternamente agradecidos.
Galería Fotográfica del proceso de entrega de donativos











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