“Dios estaba conmigo ese día”

1Edna Lesbia convert.io

“En mis 81 años nunca había vivido algo parecido”, asegura Edna Lesbia Arroyo al referirse al tornado que el pasado 27 de enero sacudió parte de La Habana. “He visto ciclones, pero el fenómeno ese, como lo vi, arroyándome toda la casa —y yo queriendo proteger a mi familia— nunca en la vida”.

Vecina del barrio Jesús del Monte, en el municipio Diez de Octubre, Edna conoció la furia de un categoría EF4 en la escala Fujita-Pearson. La noche del siniestro, recuerda bien, lo que más le preocupaba eran sus tres nietos, quienes se encontraban con ella en aquel lugar que en apenas unos minutos perdió el techo.

“La muchacha de al lado vino y me dijo: “deme los niños”. Y así nos quedamos aquí más tranquilos, porque sabíamos que ellos estarían a salvo. Esperamos a que amaneciera y a esa hora cuantificamos los daños. Todo estaba destruido: puertas, equipos, ropa, la camita del chiquitico… y la máquina de coser, que es la vida mía”, dice.   

2Pasillo lateral de la casa de Edna Lesbia convert.io

Edna permanece sentada en un sillón de hierro, justo al lado de una cama, en la que sobresale una cesta donde guarda hilos para sus tejidos. En su hogar, donde viven 7 personas, una brigada estatal todavía realiza labores de construcción. Por acá hay varias cajas, bolsas de nylon, un casco, el peluche de la niña… En el pasillo lateral hay un colchón, cubos, ropa colgada en alguna tendedera, cartones, maderas. 

En medio del desorden natural de la situación, Edna insiste en mostrar unas sobrecamas que hizo hace ya algún tiempo. Se demora un poco en hallarlas y se disculpa por el polvo que guardan. Saca la primera y por fin parece sonreír. Luego le pide ayuda a Tania, una de las voluntarias, para abrir la otra.  

3Edna a la derecha muestra una de las sobrecamas con la ayuda de Tania voluntaria a la izquierda convert.io

Tal ha sido el rostro concreto de la Caridad para esta señora de ojos nobles: el voluntariado ha sabido llevarle no solo ropa o alimentos recopilados, sino también la palabra oportuna. Por eso, Edna Lesbia reconoce que “la ayuda de Cáritas y la iglesia ha sido muy buena. Ha habido un acercamiento de hermandad, sin imponer religión, simplemente como seres humanos. El venir aquí y darnos ánimo, nos alienta a seguir en la lucha, porque esa es la vida”.

Sin dudas, este suceso que dañó a más de mil 200 familias habaneras y dejó estragos en alrededor de 7 mil 400 viviendas, despertó el sentimiento de solidaridad de muchas personas e instituciones de dentro y fuera del país. Maritza Sánchez, directora de Cáritas Cuba, agradece las muestras de apoyo que han hecho posible la labor de acompañamiento para con aquellos que se encuentran indefensos.

4En el barrio Jesus del Monte aun se puede ver el rastro del tornado convert.io

Por el esfuerzo de tantas y tantos, en los primeros días de la emergencia, se pudieron establecer servicios de comedor en las zonas más dañadas (Regla, Guanabacoa y Diez de Octubre). Más tarde, se comenzaron a distribuir módulos de aseo y alimentos no perecederos, además de ropa y calzado. Hasta el momento, Cáritas Habana reporta más de 600 familias a las que se ha visitado y confirmado sus necesidades. Esta cifra debe crecer a medida que el levantamiento continúe; al mismo tiempo, comenzará la segunda etapa de recuperación.

A más de un mes del suceso, en Jesús del Monte aún se puede ver el rastro del tornado. “Nunca había visto algo parecido”, insiste Edna. Y mientras guarda las sobrecamas, dice más animada: “además de los tejidos, tengo unas muñecas que voy a vestir para adornar la casa cuando ya esté terminada y bonita”. Para ella hay mucho que agradecer, porque está segura: “Dios estaba conmigo ese día”.

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Equipo de Comunicación Cáritas Cuba
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