Días de gracia y unidad
Fotos: Lourdes Abuin
Por: Lianet Fundora Armas

La comunidad de la parroquia San José, en Colón vivió días de fe y gozo con la llegada de la imagen de la Santísima Virgen de la Caridad del Cobre, cuya peregrinación por la Diócesis matancera se extenderá hasta el 29 de agosto próximo.
Según Nancy Patricia Amador, responsable de Cáritas parroquial, durante los días previos a la llegada de la Virgen se realizó una misión puerta a puerta, llevando a los hogares un mensaje de esperanza.
“Fue recibida solemnemente en la capilla parroquial con una emotiva misa. Luego, la presencia maternal de María se hizo eco a través de su visita a diferentes hogares ubicados en los poblados de la periferia.
“Durante su estancia se desarrollaron múltiples actividades: el rezo del Santo Rosario; un concierto de oración y alabanza; la misa ofrecida por los difuntos; la bendición de las embarazadas y una conmovedora adoración al Santísimo acompañada por los cantos meditativos de los hermanos de Taizé”.


Nancy relata también otros momentos significativos como la unción de los enfermos; el encuentro con familiares de reclusos y la oración por los migrantes, signos visibles de una Iglesia cercana al dolor humano y comprometida con los más necesitados.
“La velada mariana fue un espacio de ternura, contemplación y amor filial hacia nuestra Madre, una noche cubana con la camerata José White, el cuarteto D’camara y el coro Parroquial.
“De manera muy especial, se celebró un encuentro con toda la gran familia de Cáritas (beneficiarios del Programa de Personas Mayores y Aprendiendo a crecer, familiares, voluntarios, entre otros) donde se renovó el compromiso con los más vulnerables, inspirados en el ejemplo de María, porque junto a Ella, aprendemos que servir es amar”.

Durante dicha jornada el padre Víctor proclamó el Evangelio según San Lucas (1, 39-45) donde la visita de María a su prima Isabel nos enseña que la fe verdadera genera movimiento, servicio, caridad y alegría.
«Posteriormente, realizamos un momento de oración regalando a la virgen diez Ave Marías ofrecidas por los beneficiarios, el voluntariado y la comunidad, acompañado del gesto de depositar flores a los pies de la Patrona de Cuba».
Como expresara Nancy, fueron días de gracia, unidad y renovación espiritual que quedarán grabados en el corazón. “María de la Caridad pasó entre su pueblo derramando consuelo, esperanza y fe viva”.
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