Derechos de las Personas con Discapacidad y sus Familias.
Texto y fotos: Yassel Santiso Rangel
Durante el segundo semestre del año 2019, el Programa Aprendiendo a crecer de Cáritas Santa Clara realizó el ciclo de escuela de padres: “Derechos de las Personas con Discapacidad y sus Familias”.
Los talleres fueron facilitados por Dayana Moya Espinosa, Licenciada en Derecho con 5 años de experiencia y profesora de Derecho de Obligaciones y Derecho de Contratos de la Universidad Central “Marta Abreu” de las Villas.
Desde su perspectiva transmitimos la experiencia del primer ciclo de escuela de padres en el programa:

– ¿Qué importancia le atribuye a este tema de los derechos de las personas con discapacidad, teniendo en cuenta las condiciones actuales del país?
– En Cuba se ha producido en el último año una actividad legislativa que es resultado de una actualización de nuestro sistema normativo. En la nueva Constitución (2019) se consagran amplios derechos humanos y sociales, de manera expresa, a favor de las personas con discapacidad; y en materia de Derecho Civil, se aprobó la Instrucción 244/2019 del Tribunal Supremo, que regula la Declaración de Restricción de Capacidad. Esta última, permite el reconocimiento de una actuación activa de las personas que, pese a la discapacidad, puedan emitir de manera consciente su voluntad en actos que involucren sus intereses personales y patrimoniales de relevancia jurídica.
Por todo esto, puedo decir que el tema adquiere, hoy, vital importancia, pues las personas con discapacidad y sus familias deben estar preparadas para asumir los nuevos desafíos que implican los cambios legislativos.
Este ciclo que desarrollamos en Cáritas Santa Clara, permite, en primer lugar, conocer los derechos que hoy tienen las personas con discapacidad y sus consiguientes mecanismos de exigencia; y en segundo lugar permite abogar por los derechos que aún carecen de reconocimiento legal o que contando con él, no tienen una aplicación efectiva en nuestra sociedad.
– ¿Cómo concibió el diseño de los talleres desde el punto de vista de su contenido?
– Los temas fueron concebidos en función de los principales derechos que ostenta cualquier ciudadano, atendiendo sobre todo a aquellos derechos de mayor implicación para la vida de las personas con discapacidad.
Se comenzó por el Derecho Fundamental de inclusión social y no discriminación, por ser básico y de vital importancia para el reconocimiento y aplicación del resto de los derechos. La inclusión escolar fue el segundo de los derechos abordados, el cual es reconocido constitucionalmente y juega un papel fundamental en el tan necesitado cambio de mentalidad. Luego se abordó el reconocimiento del Derecho Laboral, así como el Derecho a formar parte de relaciones jurídicas civiles y el derecho a la asistencia social.
– ¿Cómo fue acogido el tema por los padres o tutores?
– Las familias, en general, no tenían conocimiento de un grupo de derechos de más reciente aplicación, como lo es la inclusión escolar y la posibilidad de formar parte de relaciones jurídicas civiles. Las principales reacciones, además del agradecimiento, fueron de desahogo, sobre todo en materia de inclusión laboral y asistencia social. Ciertamente en Cuba, a pesar de los avances, la eficaz aplicación de la inclusión laboral de las personas con discapacidad reconocida en el Código laboral, aún es un tema pendiente. Las familias reconocieron la importancia de las cuestiones abordadas en el taller para su preparación, en función de proteger al discapacitado, y exigir los derechos que hoy son reconocidos.
– ¿Qué temas suscitaron más interés en los padres?¿Por qué?
– Los temas que más generaron intercambio fueron la inclusión escolar (para los padres de niño pequeños), la inclusión laboral, la posibilidad de formar parte en relaciones jurídicas civiles y la asistencia social.
La inclusión escolar, además de ser algo novedoso, genera grandes expectativas en los padres en cuanto a la socialización del niño con discapacidad.
La inclusión laboral, por su parte, pese a que está reconocida legalmente, es un tema cuya aplicación se dificulta en gran medida, pues pasa por la voluntad de quienes hoy tiene a su cargo la contratación de personal en entidades empleadoras. Es un derecho que en muchas ocasiones ha sido frustrado y que incide fuertemente en la calidad de vida de la persona discapacitada y de sus familias.
La posibilidad de formar parte de relaciones jurídicas civiles suscitó numerosas interrogantes, pues influye en actos de relativa cotidianidad como la posibilidad de aceptar herencias, de enajenar sus bienes, o sea de realizar actos dispositivos patrimoniales, lo que incide directamente en la protección patrimonial de las personas con discapacidad.
La asistencia social es aún una deuda pendiente con las familias. Este particular, más que provocar preguntas, mueve a la catarsis, al desahogo; porque para ser beneficiario de una pensión por asistencia social se requiere tener una situación económica precaria, a lo que se suma que el acceso a empleo de las personas con discapacidad no se manifiesta acorde a los requerimientos de la sociedad.
– ¿Qué aprendizajes (emociones o sueños) como profesional y como madre le deja haber participado en esta experiencia?
– Haber participado en esta experiencia, más que permitirme trasmitir mis saberes profesionales y vivenciales, me deja en primer lugar muchas preguntas sin respuestas. Aprendí de cada experiencia aquí compartida y sentí la necesidad de hacer mucho más. Como profesional, me queda la certeza absoluta de que solo estoy al comienzo del camino en las investigaciones en relación al tema que pretendo realizar, y el sueño de que los resultados de estas investigaciones lleguen a los decisores y aporten en la obtención de políticas públicas que permitan la materialización del tan consagrado derecho a una vida digna. Como madre, me llevo el sueño de que mi hijo pueda formar parte activa en la sociedad y la convicción de que aún queda mucho por hacer.
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