Cuidar los últimos suspiros

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Curso de Adiestramiento para cuidadores de ancianos. Cienfuegos

Texto y fotos: Roberto Alfonso Lara

Cienfuegos: Un Reto Compartido

Esperanza Carballosa Fraga tiene 62 años, pero las canas y su historia parecieran de una mujer que ha vivido mucho más. Desde hace una década asumió los cuidados del esposo, tras diagnosticársele con demencia. «Nos explicaron que transitaría por diferentes etapas, cada tres o cuatro años iba a ir cambiando la evolución, y así mismo ha sido», narró.

Con pesar en sus palabras, cuenta que «poco a poco él perdió las habilidades, se le afectó la esfera del conocimiento, y ya hoy no nos reconoce ni a mí, ni a nuestra hija. Tampoco habla; emite sonidos si tiene hambre o está orinado en la cama, y entonces hay que atenderlo.

«La situación es bien difícil, sobre todo porque soy otra vieja luchando, y las fuerzas no son iguales. Sin embargo, gracias a los cuidados, se mantiene bien alimentado, conserva la higiene personal, y, aunque no recuerda nada, cuando lo rasuro por las mañanas o lo baño, a veces sonríe o realiza algún gesto, y siento que me agradece».

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Esperanza Carballosa

Vivencias similares emanaron de la tercera edición del Curso de Adiestramiento para Cuidadores de Ancianos, concebido desde el Programa de Personas Mayores (PPM), de Cáritas Cienfuegos. Esta vez, durante tres semanas consecutivas, el programa lectivo se impartió en el templo de la Parroquia San Antonio de Padua, del municipio de Lajas.

La doctora Caridad González Aragón, médico geriatra y máster en Longevidad Satisfactoria, comentó los beneficios de la iniciativa para instruir a las personas en la atención a los adultos mayores. «En estos tiempos de transiciones demográficas, encontramos familias pequeñas, algunas compuestas solo por dos viejos, quienes llegan a un periodo de la vida en el cual se agudizan sus padecimientos, y existe la posibilidad de que sufran el más temido, la demencia, que suele encamar al paciente. 

«Por tanto, estos espacios donde tratamos asuntos relacionados con las distintas enfermedades, y nos acercamos a los tipos de cuidados y procederes, resultan muy útiles, pero también imponen el reto de cómo enrolar a otros cuidadores para que las personas mayores enfermas reciban una mejor atención en sus últimos días», añadió.

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Graciela Espinosa Cruz

Un Aporte Invaluable

Ángela Giselda Hernández García, de 79 años, expresó que es una oportunidad maravillosa e instructiva. Ella, por las mañanas, se ocupa de «la viejita que vive frente a mi casa», y por la tarde, hasta la noche, cuida de su hermana, de 90 de edad, quien tiene una pierna amputada. «Yo la baño y le doy sus cosas, y aquí he aprendido a cómo manipularla de forma correcta», dijo.

Otra experiencia compartió Graciela Espinosa Cruz, igual de 79 años, quien vela por su esposo de 80. «Imagínate, estamos juntos desde que yo tenía 14 de edad, y él 15, ¡y mira cuántos tenemos!», alegó, previo a adentrarse en su cotidianidad desde hace un lustro.

«Ahora está postrado, pero desde mucho antes tenía que cuidarlo. Ayer específicamente fue un día que no dormí, pues, además de padecer una demencia, tiene un EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), y no contaba ni con prednisona ni oxígeno para controlarle la falta de aire. Dios mío, ¡pensé que se me moría!

«Lo que he pasado no se lo deseo a nadie. A veces estoy sola y tengo que cargarlo, porque orina y ensucia sobre él, y no puedo dejarlo así, sin limpiar. Ya siquiera me parezco a mí misma, he bajado 50 libras, y lo más duro es ver que se muere poquito a poquito», confesó.

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Curso para cuidadores. Cienfuegos

Del testimonio de estas mujeres deriva otra realidad no menos preocupante: la tendencia a que sean ellas, incluso en su etapa de vejez, quienes asuman las faenas de cuidados en la Cuba actual. No obstante, el Curso de Adiestramiento permitió conocer el relato de Rubén García Jiménez, de 53 años, quien, junto a otros miembros de su familia, atiende a la madre, de 87 de edad, con demencia y encamada.   

«Cuando enfermó, le dije a mi hermana que nos alternáramos por semana, y así disponer de mayor cobertura para trabajar. Con la enfermera que va a la casa, aprendí a manejarla, cambiar sus sábanas, bañarla; todo mirando. En este curso de Cáritas Cienfuegos, he adquirido nuevos conocimientos, más prácticos, y es lo mejor que me podía pasar, porque ayuda mucho».

Atender con Conocimiento y Compasión

La alimentación, la higiene y la prevención de enfermedades aparecen entre los temas abordados con enfoque multidisciplinario. Yanet Rodríguez Benítez, licenciada y especialista en Enfermería Comunitaria, con dos décadas de trayectoria profesional en la atención a los adultos mayores, resaltó la importancia de cuidar a los ancianos desde el punto de vista psicológico y enseñar a los cuidadores a cuidarse a sí mismos. «Por eso, los talleres devienen necesarios para proveer cuidados de calidad. Nuestra población demanda este tipo de aprendizaje», opinó.

Quizás, el día a día de Esperanza, Ángela, Graciela y Rubén sea apenas el botón de muestra de un escenario apremiante que pone, contra la pared, el bienestar de los más longevos, cuando acecha el ocaso de sus suspiros.

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Katiuska Fournier de la Cruz
Katiuska Fournier de la Cruz

Comunicadora al servicio de Cáritas Cuba

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