Contra la monotonía
Texto y fotos: Roberto Alfonso Lara
«Vivo lejísimo y recorro con ella todo el pueblo a pie. Caminamos cuadras y cuadras juntas», relató Marisol Fernández Arias, madre de la joven Yudisley Muñoz Fernández, diagnosticada con síndrome de Down y beneficiaria del taller Corazón que crece, uno de los dos espacios que el programa Aprendiendo a crecer (Aac), de Cáritas Cienfuegos, gestiona en el municipio montañoso de Cumanayagua.
Con tal espíritu y sin asomo de cansancio, llegan a los encuentros que se organizan los últimos sábados de cada mes, casi siempre en las mañanas. «Para mí es lo máximo reunirnos aquí, en grupo, porque esto la estimula: interactuar con otras personas, relacionarse. Yo le decía a la animadora que mi hija, con un payaso pintado en colores, ya se siente contenta. Lo engancha a un palito de tender y anda hasta tres días ilusionada con el dibujo», comentó Marisol.

Testimonios similares dan cuerpo y alma al taller de Aac que Jenisbel Martínez Álvarez saca adelante con el mismo ímpetu de cuando pedalea por las calles de Cumanayagua en su añorada bicicleta. «Actualmente son quince beneficiarios, la mayoría con síndrome de Down; otros tienen retraso mental. Para mí ellos representan todo: mis tesoros, mis amores, una gran familia», expresó.
De ahí el esmero en las actividades que realiza, pensadas desde su carácter sencillo y afable. «Para ese día busco un tema como eje central y, a partir de él, dibujamos, recortamos, cantamos y hacemos varias dinámicas. La idea es que, mientras aprenden, pasen un rato agradable», sostuvo.

Contribuir a tan noble propósito animó al matrimonio de Elsa Toledo Vega y Alexis Suárez Chaviano, quienes, además de llevar casados casi medio siglo, comparten la dicha de ser una reconocida pareja de danzoneros en Cuba. «Soy defectóloga, maestra ambulatoria y he trabajado toda mi vida con personas en situación de discapacidad. De hecho, muchos de los integrantes del taller Corazón que crece fueron alumnos míos», afirmó Toledo Vega.

Aunque ambos llevan poco tiempo como colaboradores del grupo, pretenden incorporar a los beneficiarios a un proyecto de danzón. «Formar parejas atendiendo a sus potencialidades y montar danzones infantiles, así como otras piezas del repertorio más tradicional que puedan bailar. Queremos, agregó Toledo Vega, que conozcan la historia cultural de nuestro país y la disfruten».
Marisol, la madre de Yudisley, no pide mucho más para su hija: «Soy feliz cuando salimos de la monotonía de la casa, jugamos, bailamos y el tiempo es como si fuera de fiesta», dijo.
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