¿Cómo hacer para que los valores no se pierdan?
Texto: Roberto Vázquez Pérez
Fotos: Sheylah Rosa Gallardo Milián
Un grupo de mujeres católicas opinan sobre este tema tan controvertido
Con los los niños y los ancianos, los niños y los ancianos construyen el devenir. Los primeros porque llevan adelante la historia y los ancianos, “porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida”, fue punto de referencia y denominador común para conocer opiniones de integrantes del grupo Vida Ascendente, que pertenece a la Parroquia San Miguel Arcángel, en la comunidad de Perico.
En la oportunidad ese colectivo con un promedio de edad de 74 años se encontraba cocinando para 45 beneficiarios.

Consideración sobre los valores humanos en la actualidad
Ida Mesa González, opinó que “…principalmente los jóvenes tienen que aprender de su familia. A veces ellos nos sorprenden con un gesto, una expresión. Por ejemplo, iba con una jaba muy pesada que casi no podía caminar y se me acercó un joven: “Señora, para dónde usted va. Déme la jaba para llevársela”. Y así sucedió.
“Por eso creo que este ejemplo puede y está repetido, así como que la juventud no está perdida. Nosotros, los adultos mayores tenemos que luchar mucho.”

Nancy De Armas Baró, se solidarizó con lo expresado por Ida e insistió en que ella ha recibido mucho apoyo de sus vecinos, y a veces de desconocidos de cualquier edad.
Bárbara Landín Sánchez en el prólogo de su confesión destacó la importancia del voluntariado de Cáritas para “echar adelante todo lo que se pueda en aras de incentivar valores como el amor, la puntualidad, la paciencia y el perdón”.
Ella piensa que “sí se han perdido muchos valores en los jóvenes, pero que también hay muchísimos que poseen alta estima de las virtudes morales y espirituales. Todo se debe a la formación de la familia.”

¿Problemas de valores solo en la juventud?
“Tengo experiencia de que personas mayores me han maltratado y sin embargo, jóvenes me han ayudado. Ejemplos concretos: Mi esposo no puede cargar nada y muchachos le han brindado su apoyo para cargar una jaba en la Placita, cuando adultos han virado la espalda o no se han movido.
“En una oportunidad a alguien se le cayó una cartera delante de mí y cuando se la fui a recoger comenzó a decirme “ladrona” y a gritar. ¡Imagínese qué situación! Incluso la gente de la cola me decía que le tirara la cartera para la calle. Por supuesto que tampoco eso era edificante.”
Marta Lima López, cree que no todo se ha perdido en los momentos que estamos y que hay jóvenes con valores de todo tipo. “Creo que la condición humana depende de la formación y del entorno social-educativo”.
“Como vivo frente a una terminal de ómnibus encuentro de todo tipo de cosas: lo mismo el joven, que el mediano, que el mayor se pueden poner indeseables. Sin embargo, en este medio hay de todo como se dice de la botica. Mi nieto que está criado con educación y espiritualidad vio a una mujer muy pequeña que se cayó y ningún hombre fue a socorrerla. Entonces él, la levantó y llevó hasta sentarla con sus pertenencias en la guagua que ella determinó.
“O sea, la educación es desde la cuna, lo que quiere decir en el hogar y desde los primeros momentos de la vida. Casos adversos he visto con personas bastante crecidas que llevan un radio a toda bocina por la calle o ponen la música con elevados decibeles cerca de tu hogar. Si les llama la atención dicen: “Miren a esa vieja loca”.
Y agregó: “En otra ocasión mi vecina fue muy molestada por la música en un bicitaxi. Fue a la policía y se quejó. Cuando la madre del conductor del vehículo se enteró vino a su casa y le propinó un escándalo. ¿Eso forma valores?”
Marta Trujillo Baró, “es triste decirlo pero es así: coincido con la opinión anterior. Si voy a la panadería y pido por el “plan jaba” por mi impedimento físico, alguna persona mayor dice: ¿Y monta bicicleta?, sí porque equivalen a mis piernas. No hay valores en este caso.
“Sin embargo de los jóvenes he recibido amor, compasión y solidaridad. Creo que para tener virtudes vale mucho la educación hogareña acompañada de la espiritualidad.”
¿Opinión de quienes caminan con una bocina tocando música estridente?
“Quienes proceden de esta forma están acostumbrados a hacerlo en sus viviendas. Esa es la educación que recibieron.”
Berta Zuaznábar Calderín, imprimió la importancia de los valores acompañados de la espiritualidad que se adquieren con la familia: “Hay jóvenes que demuestran sus virtudes desde que te montas en un ómnibus, se levantan y ofrecen su asiento. Otros te ignoran. Por supuesto, esa actitud depende de la formación en el seno familia y si es que aquí existen los valores que se requiere en todo medio social.
¿Por qué hay quien se refiere que las personas mayores son improductivas?
“Quien piense así se refiere al dinero, que si la persona no aporta es improductiva. Conocemos que la Iglesia está colmada de personas mayores que llevan adelante las pastorales, aconsejan y realizan labores importantes: eso es producir.
“Pensemos en que hasta en un sillón de ruedas un ser humano puede proporcionar valores, tejer u orientar un trabajo. A veces surgen casos que están por el “trapo”. En mi época no se veía tanto que una persona debiera 300 pesos cuando gana 200. Sin embargo, he tenido un familiar enfermo y a mi casa me han traído la medicina.”
Cruz Marina Terán Hernández, maestra y pilar del grupo Vida ascendente destacó la enseñanza familiar como la fuente principal para formar valores en la persona. No descartó la influencia social y educativa como subsecuentes a la primera.
“Creo que estas tres fuentes tienen que marchar parejas y que se complementan. Yo fui maestra de una escuela de Enseñanza Especial y de esas generaciones, ya adultos he visto hombres y mujeres con grandes virtudes, como me lo demostró un exalumno que en la actualidad es bombero y en ocasión del incendio de este comedor nos auxilió. Me vio afligida y con cariño me animó con esta frase: “Profe, no se ponga así que esto se va a arreglar. Dios es muy poderoso y hace crecer el bien y los valores en la humanidad.”
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