CARTA DE MONS. ARTURO GONZÁLEZ AMADOR SOBRE LA CARIDAD, CÁRITAS Y LA LLEGADA A LA DIÓCESIS DE LAS AYUDAS PROVENIENTES DE LOS ESTADOS UNIDOS

Santa Clara, 9 de septiembre de 2026
A todos los agentes de pastoral y fieles de la Diócesis de Santa Clara.
Queridos hermanos e hijos en la fe:
Durante los últimos meses con alegría hemos visto multiplicarse a lo largo y ancho del territorio diocesano las más variadas iniciativas para acoger, acompañar y socorrer las necesidades de los más pobres y necesitados, de niños, enfermos y ancianos… y es que “la caridad nos urge” siempre, mucho más en medio de las circunstancias tan duras y penosas por las que pasa el pueblo cubano, privado de lo más indispensable para vivir. Es imposible cambiar la mirada y pasar de largo frente a tantas personas que sufren y padecen, y a quienes hasta la esperanza les falta.
La caridad es un imperativo de la fe cristiana. Es más, la caridad nace y se alimenta de la fe; se sustenta por la oración y se concretiza bajo la guía del Espíritu Santo que nos hace descubrir en cada persona que sufre, en el cuerpo o en el alma, la invitación de Dios a detenernos y hacer de buen samaritano.
Hoy queremos dar gracias a todos los que desde hace años llevan con empeños proyectos de asistencia y promoción humana en la Diócesis; y también agradecer a los que en estos momentos no se dejan vencer por el desánimo y en la fe encuentran el valor y la osadía para iniciar nuevos proyectos. Gratitud a los voluntarios de Cáritas, a los sacerdotes, diáconos y religiosas por aunar esfuerzos en favor de pobres y desamparados.
Agradecer desde aquí la generosidad de muchas personas de nuestro entorno que son capaces de compartir lo poco que poseen con quienes tienen menos que ellos; agradecer a algunos dueños de pequeños negocios, dulcerías, panaderías, mipymes, etc. de reciente surgimiento y que se han acercado al Obispado, a las iglesias, a comedores de ancianos, etc. auspiciados por Cáritas en favor de pobres y necesitados, para apoyarlos con sus bienes y recursos; agradecer a instituciones, personas y familias, cubanas y extranjeras, que desde distintas latitudes del mundo apoyan el trabajo caritativo de la Iglesia en Cuba. A todos, por igual, llegue nuestra gratitud.
Cáritas es una organización de la Iglesia Católica, es su rostro caritativo, de ahí la importancia de las Cáritas parroquiales y comunitarias, donde el trabajo coordinado de sacerdotes, diáconos, religiosas y laicos es indispensable, con el apoyo de la Cáritas Diocesana que coordina y anima.
Claro está, Cáritas tiene una organización a nivel internacional que depende directamente del Papa y, en cada país tiene una Oficina Central presidida por un Obispo y un Director Nacional.
Las Cáritas de los distintos países están agrupadas en redes regionales, que a su vez forman una red mundial, donde unas a otras se apoyan y acuden tanto en momentos de normalidad como en casos de urgencias.
La Cáritas cubana fue fundada en el mes de febrero de 1991, al inicio del llamado periodo especial, como iniciativa de los Obispos Católicos cubanos. Poco a poco se fue extendiendo a las once diócesis del país y está estructurada adecuadamente a través de una red nacional compuesta por sacerdotes, religiosas, diáconos, laicos comprometidos y muchas personas de buena voluntad.
Desde su fundación y hasta el día de hoy, el trabajo de Cáritas no se ha interrumpido y cuenta con un significativo número de voluntarios tanto para asistencia caritativa como para la atención a proyectos de promoción humana.
Es necesario tener claro que Cáritas no es una Organización no gubernamental (ONG) pero si tiene una estructura que facilita su trabajo. Toda ella hunde sus raíces en el Evangelio, de donde nutre su espiritualidad y actuar encarnando el deseo del Señor Jesús: “porque tuve hambre y me dieron de comer, tuve sed y me dieron de beber, pasé de forastero y me recibieron, anduve desnudo y me vistieron, estuve enfermo y fueron a visitarme, en la cárcel y me fueron a ver” (cf. Mt 25, 35ss)
A lo largo de sus 35 años de existencia en Cuba, Cáritas ha logrado implementar prioritariamente proyectos que tienen por destinatario a ancianos, niños y personas con discapacidad, también se ha activado en situaciones de emergencias.
La existencia de Cáritas como institución no quiere decir que podemos desentendernos a nivel personal del ejercicio de la caridad. Cáritas necesita del compromiso y apoyo de todos pero ello no nos exime de nuestras obras de caridad personales.
¿Con qué recursos y fondos trabaja Cáritas en las distintas partes del mundo? Trabaja a partir de Colectas y donativos, personales, institucionales y fondos gubernamentales que ofrecen algunos países. El prestigio y la moral de Cáritas, su organización, transparencia económica, objetividad y seriedad en el trabajo, hace que muchas instituciones y gobiernos del mundo trabajen con Cáritas para apoyar a pueblos y regiones en crisis humanitarias, situaciones de desastre natural, escasez, hambrunas, sequías, epidemias, pandemias, etc.
Por eso Cáritas no puede disponer de los donativos que recibe arbitrariamente, tiene que respetar la intención de sus donantes y usar con gran responsabilidad los recursos y bienes recibidos. No se trata de beneficiar a amigos y simpatizantes, se trata de descubrir y socorrer a los verdaderos destinatarios del proyecto en cuestión.
Recientemente, después del paso del huracán Melissa la Administración Norteamericana ha ofrecido una ayuda de emergencia para los más pobres y necesitados en el oriente cubano, por valor de 9 millones de dólares, en módulos de alimentos, aseo personal y algunos artículos de hogar. Esta ayuda ha sido distribuida directamente por las Cáritas de las diócesis de Guantánamo, Santiago de Cuba, Bayamo y Holguín, llegando a más de quince mil familias entre las más afectadas.
Posteriormente, Estados Unidos ha ofrecido otra ayuda para el resto del país; es el llamado fondo de los 100 millones de dólares. De ellos, la Iglesia Católica, a través de Cáritas, coordinará la entrega de 60 millones de dólares en módulos con productos alimenticios, de higiene y algunos útiles del hogar, además de la logística necesaria.
Este proyecto está respaldado desde Estados Unidos por Catholic Relif Service (CRS), que es una organización de la Iglesia Católica en aquel país, con quien tenemos una relación fraterna y de colaboración desde hace más de 30 años. Ellos son los encargados, de mutuo acuerdo con Cáritas Cuba, de elaborar los módulos alimenticios, sanitarios y del hogar, y enviarlos a Cáritas, quien los recibe directamente en los puertos y aeropuertos por donde lleguen y lo distribuyen a las familias más pobres, que previamente han sido visitadas y han clasificado como destinatarias de este proyecto.
Tanto Cáritas como CRS están regidas por estándares internacionales de protección y salvaguarda a personas vulnerables, neutralidad en sus relaciones, así como transparencia y confidencialidad.
Esta semana estará llegando a la Diócesis de Santa Clara el primer envío, a través del aeropuerto de Santa Clara. La zona previamente seleccionada y ya visitada por Cáritas ha sido la del municipio de Quemado de Güines. Continuaremos seleccionando y visitando otras zonas dentro del territorio diocesano a donde se harán llegar los envíos restantes.
Hay muchas personas y familias pobres y necesitadas, a todas quisiéramos llegar pero eso es imposible. Esto nos cuesta mucho tener que aceptarlo. Es cierto, solo podremos socorrer a los casos más urgentes y a las situaciones más dolorosas, siendo conscientes que es una ayuda que solo va a paliar las necesidades de esas familias unos pocos días. Se trata de una ayuda humanitaria, no se trata de un proyecto de asistencia social permanente.
Aunque la Iglesia Católica con Cáritas sea la ejecutora de esta ayuda humanitaria, ello no significa que es una ayuda para los católicos. Esta ayuda es para cualquier familia con extrema pobreza y grandes urgencias, sea católica, creyente de otra religión o atea.
Esperamos que esta ayuda redunde en beneficio de nuestro pueblo, se desarrolle con armonía y serenidad, y sea para todos un motivo para alegrarnos con las familias que sean beneficiadas. Pedimos la colaboración de todos y, por supuesto, la oración por esta misión que como Iglesia estamos asumiendo.
Con el gozo de haber celebrado ayer la fiesta de la Santísima Virgen de la Caridad, Madre del pueblo cubano, los saludo con especial afecto y los bendigo,
Mons. Arturo González Amador
Obispo de Santa Clara
Oficina de Prensa del Obispado de Santa Clara
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